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Don Juan Valera y Doña Mencía: Religiosidad y poder. El patronazgo de los Valera y Alcalá Galiano sobre capillas religiosas en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía

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Comunicación presentada por Antonio Cantero Muñoz en el Congreso Internacional "LAS ÉLITES EN LA ÉPOCA MODERNA: LA MONARQUÍA", celebrado en Córdoba entre los días 25 y 27 de octubre del 2006, (en prensa).

 

Esta comunicación tiene por objeto hacernos ver como durante la Edad Moderna, el patronato ejercido por las clases privilegiadas sobre parroquias, conventos, capillas o ermitas, era utilizado para hacer clara ostentación de su poder económico y social, pues por entonces esos lugares sacralizados eran los más emblemáticos de las localidades y villas de nuestro país[1].
Nuestro estudio se centrará en la localidad cordobesa de Doña Mencía, en el patronato ejercido por la familia Alcalá Galiano sobre la capilla de Jesús Nazareno, y los Valera sobre la de Santo Domingo de Guzmán, y previamente nos referiremos al ejercido por los condes de Cabra en la parroquia de Nuestra Señora de Consolación y su Capilla Mayor. Y veremos como queda reflejada la estructura de la sociedad estamental, y la preeminencia de estas familias sobre las clases populares y minorías marginadas, que entre otros se pone de manifiesto, en el derecho a ocupar los lugares preferentes en actos religiosos que allí tenían lugar y ser los únicos que podían tomar asiento en sus bancos, el poner escudos familiares y lápidas funerarias en los oratorios, la inhumación de sus cuerpos en el interior del templo en los sitios más importantes.

LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN, COMO EJEMPLO DE IGLESIA PROPIA O DE FUNDACIÓN PRIVADA DE LOS CONDES DE CABRA
Aunque el poblamiento humano en lo que hoy es Doña Mencía y sus alrededores no ha tenido interrupción desde tiempos prehistóricos[2], la localidad que hoy conocemos se fundó en los primeros años del siglo XV, concretamente el 2 de agosto de 1415 durante la minoría de edad de Juan II. Y siendo regente don Fernando de Antequera, autorizó a don Diego Fernández de Córdoba, primer conde de Cabra, para que crease una población con su fortaleza en el término de su señorío[3]. Y aunque su origen esta relacionado de forma directa con la conquista y aseguramiento con la entonces peligrosa frontera con el reino nazarita, es algo más que la simple reconquista y repoblación, y se enmarca en el proceso de señorialización de estos territorios cordobeses[4], pues por entonces se formalizó una fuerte oposición en Baena por parte del Cabildo Municipal y sus vecinos, a que esta población pasara a formar parte de señorío del mariscal de Castilla, situación que perduró hasta 1448[5]. Ello explica la negativa del estamento eclesiástico de esta localidad a ir a Doña Mencía a prestar servicios espirituales, intentando de esta forma dar lugar al despoblamiento y consiguiente perjuicio al Conde de Cabra[6].
Esta situación un tanto comprometida fue salvada por éste recurriendo a los dominicos a quienes encargó el cuidado de almas en Doña Mencía, pues estaba facultado para hacerlo conforme a la sentencia dada por el obispo de Córdoba don Gonzalo Fernández Deza el 9 de febrero de 1422[7]. Su parte dispositiva convertía en parroquia la hasta entonces iglesia, con cementerio y pila bautismal propia, separándola de la jurisdicción de Baena, y le otorgaba el derecho de patronato con carácter hereditario, que le facultaba para nombrar rector y le señaló término donde cobrar los diezmos[8].
Por tanto estamos ante un claro ejemplo de iglesias propias o de fundación privada características de la Alta Edad Media, que son aquéllas en las que un patrono lego nombraba un sacerdote que había de atenderlas y lo mantenía con sus bienes, así como los gastos de culto y reparaciones del templo[9]. Además se permitía al fundador poner en el templo los escudos de su familia[10], y lo convertía en panteón familiar, como a continuación acreditaremos con las declaraciones de última voluntad de algunos de los más destacados miembros de esta rama de los Fernández de Córdoba.
En el testamento del segundo conde de Cabra fechado el 4 de abril de 1487[11], constan importantes donativos para la fábrica conventual, y otros que enriquecieron la biblioteca, así como para las ermitas de la localidad, aunque no exprese cual era la advocación de las que existían en ese momento:
“mando a la obra del monesterio de doña mencía cient mrs y dos arrouas de aceyte para la lámpara. Y mando a las hermitas de Doña Mencía cada diez mrs [...] Mando se dé al monestº de doña mencía la Briuia (sic) de pergamino y el soqueloquio y la vida de los pontífices y vida X ª y los diálogos de San Gregorio y maestre Alonso de Burgos y las epístolas de san Pablo”.
Por su parte el tercer conde de Cabra don Diego Fernández de Córdoba, otorgó el suyo en Baena ante el escribano Gonzalo de Pareja el 23 de junio de 1525, y nos hace saber que se había convertido la Capilla Mayor en el panteón de su familia, y que en principio allí fue enterrada su segunda esposa doña Francisca de Zúñiga, hasta que su cuerpo fue trasladado a la parroquia de Santa María la Mayor de Baena:
“Otrosi por quanto la condesa doña francisca de Zúñiga e de Castañeda mi muger, que aya gloria dexo mandado por su testamto que su sepultura fuesse donde yo señalase e al tiempo que fallescio por no esta fecha la dicha capilla, se depositó su cuerpo en la capilla mayor del monesterio de nuestra señora Santa María de Consolación de Doña Mencía. Ordeno e mando conformándome con su voluntad que luego sea trasladado su cuerpo a la dicha capilla de Santa María de Baena, e se ponga en la dicha sepoltura juntamente con el mío. E esta traslación se faga sin ninguna manera de ceremonia, ni vanidad que todo sea lo que se fiziere a servicio de Dios nuestro señor, e para más bien e probecho de su anima e de la mía la qual traslación se haga en el tiempo y de la manera que yo lo dexo dicho a don Juan mi hijo”.
En cambio dispuso que quedará allí para siempre el de su hijo don Diego, que falleció a la temprana edad de 17 años:
“Yten por quanto don Diego mi fijo mayor que sancta gloria aya me dejo encomendado de tpo que fallesció que yo determinase lo de su enterramiento para que permaneciese donde como a mi paresciese, ordeno e mando que quede e permanezca en la capilla mayor del monesterio de Nuestra Señora Santa María Consolación de Doña Mencía, donde fue sepultado e agora está, e que en ningún tiempo ni por ninguna razón no sea mudado de la dicha sepoltura donde agora está. E en ella se ponga una losa que tenga una mano de más alto que el suelo con un letrero como el sobredicho[12] e se quite la tumba en no la aya en ningún tiempo allí ny en otra parte de la dicha capilla”.
También dotó al cenobio de importantes memorias de misas perpetuas a celebrar entre otras en las principales festividades de la Virgen María, que reportaban a los frailes jugosos rendimientos económicos[13]:
“Yten por quanto la condesa doña francisca de Cúñiga mi muger que en gloria sea, dexo mandado en su testamento que se fiziesen ciertas fiestas en el monasterio de Santa María de Consolación del lugar de Doña Mencía e fasta oy se ha hecho como lo mandó, mando que se dote al dicho monesterio los maravedis de renta que está concertado con el prior e convento del dicho monesterio para que queden obligados a hazer las dichas fiestas para siempre jamás, e dello se tome la escritura que combenga del dicho prior e conbento e que esto se cumpla de la hazienda que quedo de la dicha condesa mi muger.
“Yten por quanto don Diego mi fijo mayor que gloria aya e de la dicha condesa mi mujer al tiempo que fallescio siendo de hedad de diez y siete años, me encomendó por su testamento que se dexise por su ánima dos misas casa semana, lo qual fasta agora se ha cumplido e dicho las misas en el monesterio de Doña Mencía donde esta sepultado, mando que de mi hazienda porque el no dexo con que se dote al monesterio myll dozientos mrs que se concertó con el prior e convento para que perpetuamente se digan en el dicho monesterio y de ello se tome la escritura que conbenga de los dichos frailes e conbento”.
Otro destacado miembro de esta familia, don Juan de Córdoba, abad de Rute y canónigo de la Catedral de Córdoba y segundo hijo del anterior, en su testamento ológrafo otorgado en Córdoba el 1 de agosto de 1565, también hizo mandas relativas al convento de Santo Domingo[14].
Disponemos de un testimonio harto elocuente que refleja el patronato señalado, que está fechado el 15 enero 1776, y que consiste en la diligencia de toma de posesión sobre el convento de Santo Domingo por don Martín de Garete en nombre del duque de Sessa don Vicente Osorio de Moscoso, al fallecer su padre don Ventura Osorio de Moscoso[15]:
“estando en el Convto e iglesia Parrochial de Nra Sra de Consolación, orden de Predicadores de esta villa, con la asistencia del Sor Lizdo Dn Ferdo Martín de Lisea, Abogdo de los Rs Consejos correxor de ella y de los caualleros capitulares del Ayuntamto de esta espresada uilla, y del M Rdo Pe Pdo Por al dicho Dn Martín de Garate, a quien lleuo al Presuiterio de la Capilla Mayor, donde leyó un misal, un euangelio, y tocó una campanita, se sentó en una silla que estaua puesta a el lado del euangelio en dicho Presuiterio, lo que así hecho, uolbio dicho R P Por a tomar pr la mano al mencionado Dn Martín de Garate, y le paseó pr dicha Yglesia y convento, explicando que como Patrono que saue y le consta es, el exmo Sor Dn Bicente Osorio de Moscoso, marqués conde Duque de Sesa y Baena mi Señor del nominado convto Parrochia y lo mismo que los exmos Sres sus antecesores, le daua al Dn Martín a nombre de Su exa la posesión Rl actual, corporal, uelquasi de dicho Patronato; y el antedicho Dn Martín de Garate, en señal de posesión arrojó monedas e hizo los demás actos qe quedan explicados”.

Testimonio de la fundación de la parroquia de Doña Mencía por los condes de Cabra a comienzos del siglo XV

EL PATRONAZGO DE CAPILLAS COMO EXPRESIÓN DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR DE LAS CLASES PRIVILEGIADAS DURANTE EL ANTIGUO REGIMEN
Como señala Rivas Carmona, durante la primera mitad del Siglo XVIII en muchas ciudades y villas de la Campiña y Subbética se construyeron con carácter monumental multitud de nuevos edificios religiosos. La concurrencia de varios factores explica esta situación, entre los que destacan el mal estado de algunos por tener cierta antigüedad, cambio en el gusto estético hacia formas barrocas, y el aumento de población que exigía espacios más grandes para la celebración de ceremonias religiosas. Pero será la coyuntura económica favorable y las estructuras sociales y mentales de la sociedad del Antiguo Régimen, en las que lo religioso tenía una importancia excepcional, las razones que determinaron este proceso[16].
Ya hemos realizado un estudio detallado sobre la construcción de la nueva fabrica parroquial entre 1737 y 1742[17], por lo que nuestra exposición se centrará en la nuevas capillas que fueron adquiridas por las familias de los Alcalá Galiano y Valera, aunque con carácter previo vamos a reflejar el contexto histórico y social del momento.
Hemos de tener muy presente la relevancia de la religión en todos los órdenes del devenir cotidiano, pues no se limitaba a los momentos vitales más señalados en la vida personal, como eran el nacimiento y matrimonio o defunción. Impregnaba lo lúdico y festivo, como la celebración de las distintas celebraciones que en cada localidad se hacían en honor de un santo o una advocación mariana, así como otras festividades religiosas[18].
En Doña Mencía, además de la importancia de la Semana Santa[19] y Corpus Christi[20], eran muy lucidas las patronales en honor de San Pedro Mártir[21] y las de septiembre dedicadas a Jesús Nazareno. Además, prácticamente todos los vecinos pertenecían a algunas de las muchas cofradías de la localidad, ya fueran penitenciales, sacramentales o de gloria.
Además lo religioso también estaba muy presente en las casas particulares, en la intimidad de las familias, donde había oratorios particulares con Multitud de imágenes y pinturas religiosas. Y son testimonio de las devociones que le eran más queridas, como refleja el testamento de doña Ana Valera Roldán, otorgado el 15 de enero de 1726[22].
La nobleza contribuyó a la construcción de edificios religiosos, si bien tenemos que distinguir entre la de grandes títulos, y la formada por caballeros e hidalgos. Ya hemos visto como los distintos condes de Cabra participaron activamente en la edificación de la primitiva fabrica parroquial y posteriores mejoras. Y al ser sus patronos, con toda seguridad también colaboraron en los gastos del nuevo templo aunque en este momento no sepamos cual fue la cuantía de su ayuda. Este apoyo financiero quedó reflejado en varios escudos que de esta noble familia cordobesa había en la iglesia conventual[23].
Durante la Edad Moderna los caballeros e hidalgos disfrutaban de una gran importancia social al residir en sus localidades de su origen, donde era habitual la ausencia del titular del señorío, con lo que esa relevancia se hacía mayor. Solían tener el hábito de ordenes militares, ser familiares del Santo Oficio, o haber estado en colegios mayores. Además eran los grandes propietarios de la tierra, y poseían la riqueza económica derivada del ejercicio de actividades industriales y mercantiles[24].
Por razones de prestigio social, se convierten en los patronos de las nuevas capillas que se construyeron o de la remodelación de las existentes, queriendo reflejar externamente su poder, haciendo una manifestación pública de su importancia social en la iglesia conventual, que era el lugar más emblemático de Doña Mencía.
De este grupo destacan cuatro estirpes: Valera, Alcalá Galiano, Roldán y Cubero, que son las que participan más activamente en la adquisición de capillas de la nueva iglesia y en su adorno[25]. Además de su poder económico, ocupaban los cargos políticos más relevantes en el Ayuntamiento, y sí analizamos las actas capitulares del Siglo XVIII, veremos como estos cuatro apellidos son los que más reiteradamente aparecen[26]. Y fueron estos linajes los que más activamente apoyaron económicamente en sufragar las obras[27]:
“En nuestros tiempos aiudaron mucho los vecinos de esta Villa, especialmente los Principales de ella a la sumptuosa fábrica de la Iglesia, que se acabo el año passado de mil setecientos y quarenta y dos; por que la antigua venia muy estrecha al concurso de los vecinos, pues ha crecido tanto, que no se dexan de fabricar casas, que forman nuevas calles, para su morada. Esta nueva Iglesia es de tres Naves, muy capaz para los concursos de la gente en los días festivos. Para colocar de nuevo las Imágenes, que tenía la Iglesia antigua, han costeado muy primorosos Retablos, algunas personas de las primeras familias de esta Villa”.
Asimismo, al analizar el patronato ejercido sobre las distintas capillas de la iglesia conventual, se refleja la jerarquía que existía que dentro de cada uno de estos estamentos. En la cúspide del aristocrático se encontraba la gran nobleza, representada por los duques de Sessa, que eran sus patronos. Esa preeminencia social resultaba de ser también de la Capilla Mayor, que era la más importante de todas, y de la que quedó constancia en la correspondiente lápida funeraria[28]. Por debajo se encontraban los caballeros e hidalgos, representados entre otros por los Alcalá Galiano, Valera, Roldán y Cubero.
De esta forma, la religiosidad expresa la apropiación simbólica del suelo, y proclama el poder económico indiscutido de la nobleza. Pero no solo es simbólica, pues conforme al ordenamiento jurídico de la época, los patronos se convierten en legítimos propietarios de las capillas y oratorios, que se agregaban a los mayorazgos[29] de cada una de esas familias[30].
Ejemplo de lo indicado, resulta del testamento de don Juan José Alcalá Galiano Flores y Calderón, otorgado en Cabra el 13 de marzo de 1769[31]. Como veremos a continuación, se convirtió en 1742 en patrono de la capilla de Jesús Nazareno, y como tal estaba obligado a su mantenimiento, acordando la agregación al mayorazgo de su linajuda familia[32].
“Declaro soy acttual Pattrono de la referida Capilla colatteral primera de la Yglesia Parroquial de dicha Villa de D ª Mencía, donde se halla colocada en Camarín que ai en ella, la Santtisima Ymagen de Nro. Padre Jesús Nazareno, cuio Pattronato constta de Escritura que se otorgó a mi fauor, en el año pasado de mil settezienttos quarentta y dos, ante Mattheo Gómez Moreno, escribano público y maior del Ayuntamiento de dicha Villa, y quiero y es mi detterminada volunttad, agregar la dicha Capilla, Camarín, enterramientto y Pantteon que ai en ella al cittado Vínculo que fundó el dicho Sr. Dn Juan de Alcalá Galiano”.
Otro símbolo de distinción social, característico de la sociedad estamental y jerarquizada del Antiguo Régimen, era el derecho a ocupar los asientos privilegiados en el interior de los edificios religiosos, frente al estado llano formado por el resto de la población. El derecho de escaño, correspondía con carácter exclusivo a determinadas personas, que solían ser el fundador del patronato sobre la capilla o altar, así como sus familiares y descendientes. A veces, se autorizaba a los criados de la familia que ostentaba el patronazgo, a que pudieran tomar asiento en los bancos que en ella había. Con ello se reitera el mantenimiento en los actos religiosos, del tejido social jerarquizado del Antiguo Régimen, pues los sirvientes tenían ese derecho en calidad de tales, ocupando un lugar secundario y subordinado, frente a las familias linajudas propietarias de estos oratorios. Ejemplo de lo expuesto, se refleja en una de las cláusulas de la donación de la capilla de Santo Domingo de Guzmán, a favor de don Juan Santos Valera Roldán[33]:
“Que dicha Capilla, ha de poner este Dn Juan Santos Balera su escaño, para sí y sus descendientes, con tapa y llaue, como es estilo en semejantes dotaciones en el sitio ynmediato a dicho Altar, que toca al lado derecho y el demás sitio de la Capilla, a de ser para asiento de su familia, mugeres y domésticos y de sus subzesores como es practico”.

Sermón predicado con motivo de la reedificación de la parroquia de Doña Mencía, en cuya publicación intervino un antepasado de don Juan Valera

LA CAPILLA DE JESÚS NAZARENO Y LOS ALCALA GALIANO[34]
Desde principios del Siglo XVII la imagen de Jesús Nazareno era una de las que más devoción concitaba, que aumentó a partir de 1680 al atribuir a su intervención milagrosa, el fin de la peste contagiosa que asoló Doña Mencía durante el verano de ese año[35]. Esta relevancia religiosa también se reflejó al construirse la nueva fábrica parroquial, al adjudicarle uno de los sitios más importantes, como era el camarín que presidía la nave del Evangelio[36].
La presencia de la familia de los Alcalá Galiano en Doña Mencía resulta acreditada desde mediados del siglo XVII[37]. Su importancia económica y social era relevante, al ser los titulares de su mayorazgo durante varias generaciones alcaides del castillo de Doña Mencía[38]. Don Juan Alcalá Galiano Flores y Calderón además de una desahogada posición económica, iba a disfrutar de una destacada posición social, pues además de ser superintendente general del ducado de Baena, formar parte del Cabildo Municipal, ser también alcaide del castillo de Doña Mencía[39]. Asimismo, en 1730 adquirió la condición de caballero de la Orden de Santiago[40], y en 1765 fue nombrado marqués de la Paniega. La plena confianza de que era objeto por parte por los duques de Sessa, se reflejó además de lo dicho, en que otorgó su última voluntad en el propio castillo palacio de Cabra, donde también recibía asistencia sanitaria poco antes se morir[41].
El caballero de Santiago también desempeñaba por lo menos desde 1733 el cargo de mayordomo de la cofradía de Jesús Nazareno, que era la más importante de las cofradías penitenciales de la localidad[42]. Y la mejor forma de perpetuar su importancia social en el que entonces era el lugar más emblemático de Doña Mencía, era convertirse en patrono de la capilla de esta imagen pasionista, pudiendo aportar testimonios documentales más que suficientes, que nos hace saber los pasos que siguió, que comenzaron el 22 de agosto de 1741 cuando presentó a los dominicos su solicitud con el siguiente tenor literal:
“D. Juan de Alcalá Galiano Flores i Calderón, Cavallero del Orden de Santiago i Alcaide del Castillo i fortaleza desta Villa de Doña Mencía y Superintendente General destos Estados del Excelentísimo Sr. Duque de Sessa i Baena, suplicó al Rmo. Padre Mro. Prior i Religiosos deste Convento i Parroquia de Nra. S ª de Consolación, Orden de Predicadores, se le conceda la Capilla de Nro. P. Jesús Nazareno que en la nueva Iglesia se le ha señalado a su Majestad, en el crucero i colateral del lado derecho, para si sus herederos y sucessores, para que en ella tengan su assiento i entierro, haciendo su Bóbeda o Pantheon a sus expensas en el distrito i sitio que le corresponde a dicha Capilla”.
En resumen, su propuesta era la siguiente: la donación a los dominicos 1.100 reales de vellón; cuidar del mantenimiento del camarín con sus ornamentos; por último, la fundación de una memoria perpetua de una misa cantada, que se celebraría el 14 de septiembre, por la que se abonarían 15 reales. Y en caso de adquirir la condición de patrono, se convertiría en legítimo propietario del oratorio, con derecho de bóveda, y escaño para sus familiares y criados. También podría poner su escudo de armas, así como una reja de hierro que serviría de cierre[43].
Tenemos que hacer especial mención a esta última petición, de que se pusiera una verja de hierro delante del camarín para “evitar el atropellamiento del passo”. Por ser un indicador harto elocuente, de la fuerte devoción que entre los mencianos despertaba esta imagen penitencial. Pues según el Diccionario de Autoridades, la acepción de passo significaba la efigie que se saca la Semana Santa, y llevan las cofradías en andas. Y atropellamiento es sinónimo de empujar con cierta violencia para poder abrirse paso[44].
Como era preceptivo, el prior fray José Portillo mandó llamar a consulta a la comunidad dominica, que aprobaron la solicitud antes formulada en sus propios términos, “excepto la última de poner una verja de hierro, en que ninguno convino, por decir de servirían de mucho embarazo i estorvo para salir i entrar a la Sacristía“[45].

Testimonio de la fundación una memoria de misas en la capilla de los Alcalá Galiano en la parroquia de Doña Mencía, antepasados maternos de don Juan Valera

Como era preciso en estos casos, se remitió la consulta anterior al prior provincial de Andalucía, cargo desempeñado por fray Pedro de Fontanilla, quien dio la oportuna licencia el 29 de agosto de 1941, desde el convento del Santísimo Rosario y Santo Domingo de Cádiz. El 15 de septiembre de 1742 se otorgó la escritura pública de donación de la capilla de Jesús Nazareno a don Juan José Alcalá Galiano Flores y Calderón, convirtiéndose en su patrono. Pero hemos de tener muy presente, que la adquisición del derecho de propiedad con patronato de este oratorio se hizo a favor de este noble y sus descendientes, y no sobre la cofradía de Jesús Nazareno, aunque fuese en ese momento su mayordomo[46]. Y como era habitual en estos casos, quedó constancia de ello con la correspondiente lápida funeraria[47]:
“Año de 1741. Esta Capilla y Panteón es de sr. Dn. Joan de Galiano Flores y Calderon Caballero del Avito de Sntiaco Alcaide de castillo fortaleca desta Villa de Da. Men y Superintendente General de estos Estados y de sus sucesores descendientes”.
El 13 de marzo de 1769, el caballero de Santiago otorgó testamento en la localidad cordobesa de Cabra, y como hemos señalado, vinculó el camarín con el mayorazgo que poseía. Es evidente que la familia Alcalá Galiano era muy devota de la imagen de Jesús Nazareno, pero también es cierto que en la sociedad del Antiguo Régimen, se instrumentalizaba la cualidad de patrono de imágenes religiosas que eran objeto de mucha devoción, por puras razones de prestigio social. Ejemplo elocuente de nuestra afirmación, se refleja en el expediente seguido para la concesión a don Juan José de Alcalá Galiano Benegas y Saavedra, del hábito de caballero de Santiago. Y entre las diligencias practicadas con ese fin, se incluye como mérito alegado por el solicitante, la visita al camarín de Jesús Nazareno de la que su padre era patrono, y que tuvo lugar el 8 de enero de 1768. Este importante testimonio documental, también nos describe con detalle el escudo de armas de los Alcalá Galiano[48].
Una vez que se convirtió en patrono cuidó de su ornamentación, en la que de una manera u otra intervinieron destacados miembros de su familia. Así el 20 de julio de 1752, contrató con Juan de Dios Santaella la realización de un retablo de madera, por cuatrocientos ducados de vellón. En el mismo se incluían tres esculturas de San Miguel, San Rafael, San Antonio, y una medalla de Santiago Apóstol, y debía terminarse en junio del año[49].
Su hermano don Antonio Alcalá Galiano, coronel del Ejercito que llego a ser gobernador de la ciudad colombiana de Popayán, dispuso en su última voluntad otorgada el 30 de octubre de 1761, que de sus bienes se costeara el dorado y adorno del citado retablo. Y nombró como sus albaceas testamentarios a sus hermanos don Juan y don Tomás Alcalá Galiano, para que se encargaran de cumplir este encargo. Tenemos la apoyatura documental que así lo acredita, y dada la destrucción de la Iglesia Dominicana en 1932 y la falta de fotografías de la capilla, estos testimonios nos permiten tener una idea aproximada de cómo era[50].
Así, el 17 de noviembre de 1761 don Tomás de Alcalá Galiano, capitán del Regimiento de Infantería de Sevilla, junto con el caballero de Santiago, contrataron con Diego González Lamota el dorado del retablo anterior. Este trabajo importó siete mil setecientos reales, que fueron satisfechos el 21 de enero de 1763 a un hermano del artista baenense, lo que acredita su realización[51]. El 3 de noviembre de 1763, los indicados albaceas contrataron con Diego Marín Moreno, vecino de la localidad cordobesa de Carcabuey, que pintara el citado oratorio. Su precio era mil doscientos cincuenta reales de vellón, y debía estar terminada a finales de mayo 1764[52].
Y mandó que su cuerpo fuese sepultado en la citada capilla, aunque falleciese en Cabra[53], siendo enterrados en esta capilla los miembros de su estirpe. El escritor don Juan Valera Alcalá Galiano, que era descendiente por linea materna del marqués de la Paniega hace referencia en “Las ilusiones del doctor Faustino”, a la capilla que era propiedad de su familia materna[54]:
“No hace muchos años, aun no se había construido, a tiro de escopeta del lugar, el nuevo cementerio y los muertos se enterraban todos al lado de la Iglesia, en un corralón, frente a la casa de los Mendoza. Solo se enterraban en la iglesia misma lo frailes y los mencionados Mendoza quienes tenían allí bóveda subterránea y una magnífica capilla con retablo lujosísimo de madera dorada del tiempo y gusto de Churriguera, lleno de profusas e intrincadas labores de talla. En el camarín de esta capilla hay un Jesús Nazareno, con su cruz a cuestas, vestido con túnica de terciopelo, bordada en oro, de quien el mayorazgo de los Mendoza es hermano mayor. Después del santo de plata, patrono del pueblo, esta imagen de Jesús es la más querida y la que pasa en el lugar por más milagrosa”.

Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuyos patronos era la familia Alcalá Galiano

CAPILLA DE SANTO DOMINGO DE GUZMAN Y LA FAMILIA VALERA[55]
Don Juan Santos Valera Roldán, destacado miembro de la linajuda familia menciana de los Valera[56], era otro ejemplo clásico de élite local en la España Moderna: personas con una importante capacidad económica y de influencia en la localidad, no solo por su presencia en las instituciones públicas, pues también detentaba importantes capitales simbólicos, de todo lo cual resultaba un reconocido prestigio social, que lo sitúa en el vértice de la sociedad menciana durante el segundo tercio del siglo XVIII.
Había sido colegial en el Colegio Mayor de Cuenca en la Universidad de Salamanca[57], siendo luego ordenado como clérigo de menores órdenes, disfrutando también de una capellanía en Castro del Río[58], y cuando manifestó su deseo de convertirse en patrono de la capilla de Santo Domingo de Guzmán, poseía el mayorazgo de los Valera[59], que fue fundado por su padre don Antonio Valera Roldán junto con sus tíos don Pedro y don Salvador, conforme a escritura pública otorgada ante Juan Galiano Moreno el 23 de mayo de 1704[60]. Asimismo, era el administrador de la Obra Pía que para clases pasivas que había creado su tío don Pedro Valera Roldán el 30 de junio de 1716[61], y que tan importante papel desempeñó en la educación de los mencianos durante la Edad Moderna. Además, debemos señalar que formaba parte de la escasa élite intelectual de la época, como refleja el testimonio de su biblioteca, que incluía El Quijote[62].
También jugó un importante papel en los órganos de gobierno de varias cofradías mencianas: era mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento[63]; formaba parte de la junta de gobierno de la importante cofradía del Rosario[64], cuyos estatutos en su artículo 8º exigía que fueran “los Principales del Pueblo” los únicos que podían ejercer esta responsabilidad[65], por lo que en las manifestaciones de religiosidad popular se ponen de manifiesto las desigualdades sociales de la España Moderna.
Cuando se estaban realizando las obras para la construcción de la nueva fábrica parroquial, otorgó su testamento el 28 de septiembre de 1739[66], manifestando su voluntad de adquirir la nueva capilla que se estaba construyendo en la nave del Evangelio titulada de Santo Domingo de Guzmán[67]:
“Declaro que tengo intención de tomar capilla y entierro en la Yglesia que se está fabricando en dicho Convento de esta [...] para ello se diga la capilla de Señor Santo Domingo, para que en dicho entierro se sepulten los poseedores del vínculo que gozo, y por estas rrazones siendo del beneplácito de el Rdo Pe Por y Padres de Consulta de dicho Conuento, y dando la capilla acabada dicho Conuento se ha de dar de limosna de mi caudal a dicho Conuetos doscientos ducados = y más otros quatrozientos ducados por quatro anibersarios perpetuos en cada un año por mi alma y las de mis difuntos, y Uenditas del Purgatorio = que se han de decir el uno el día onze de julio en que murió dicho D n Pedro Ualera mi tío con aplicación a su alma = otra [...] mayo en que murió dicho Dn Salbador Valera también aplicado a su Alma, y otro el día diez y siete de mayo, en que murió dicho Dn Antonio Balera Roldán mi Padre aplicado a su alma = y el otro el día de mi fallezimiento = y dichos anibersarios se entiende misa y vigilia y responso todo cantado en mi sepultura, doble y zera = y dicha Capilla dándola acabada dicho Conuento el poseedor de dicho mayorazgo la a de adornar y mantener de todo lo necesario y poner escudo a que se le a de poder apremiar, y dicho Conuento a de tener este cuidado y se a de obligar a cumplir lo que sea de su obligación segun queda dispuesto porque assi es mi voluntad. Y assi mismo mando que [...] de dicho vínculo y capilla tenga en ella su asiento, obligándose el Conuento a no inquietarlos del, ni del dicho entierro".

Testimonio de la fundación de la capilla de los Valera, antepasados paternos de don Juan Valera

Conforme las obras se estaban realizando, este deseo se fue llevando a efecto, y el 22 de agosto de 1741 formuló a los dominicos su pretensión en los siguientes términos:
“Se le conceda la Capilla de Gran Patriarca Nro. P. Santo Domingo de Guzmán, que en la nueba Yglesia le ha señalado, en el Cruzero al lado derecho ynmediato al Camarín de Nro. P. Jesús Nazareno, para sí, sus subzesores y herederos para que en ella tenga su asiento i entierro, haciendo su Bóbeda o Panteón a sus espensas, en el distrito o sitio que corresponde a dicha Capilla”.
Esta petición se sujetaba a una serie de condiciones: ofrecía entregar como limosna la cantidad de 1.100 reales de vellón, obligándose a adornar la capilla con un frontal de jaspe, dotándola con una memoria de una misa cantada. A cambio, adquiría el derecho a escaño, con bóveda para su familia, y con la facultad de colocar el escudo de armas de la familia Valera. Además, podría poner en el altar aquellas imágenes que fueran de su devoción, sí bien el vestido y la lámpara que alumbraba a Santo Domingo estarían a cargo del convento, salvo que este acordara otra cosa.
Los dominicos, mostraron su conformidad con lo solicitado en los términos indicados, y acordaron pedir la correspondiente licencia a la máxima autoridad de la Orden de Predicadores en la provincia de Andalucía. Esta responsabilidad era ejercida por fray Pedro de Fontanilla, que otorgó la correspondiente licencia el 29 de agosto de 1741 en el convento del Santísimo Rosario y Santo Domingo de Cádiz. Los trámites jurídicos finalizaron el 12 de septiembre de 1742, en que las partes otorgaron la correspondiente escritura pública de donación, al destacado miembro de la familia Valera.
Esta capilla fue dotada con varias memorias perpetuas. En primer lugar, una misa cantada dispuesta en la escritura de adquisición de la capilla, que se oficiaba el día de Todos los Santos, dando de limosna quince reales de vellón, y el convento debía poner la Santa Cruz y dos hachas de cera sobre su bóveda[68]. Además, acordó en su testamento oficiar otras cuatro misas cantadas, con una limosna de seiscientos ducados[69]:
“más otros quatrozientos ducados por quatro anibersarios perpetuos en cada un año por mi alma y las de mis difuntos, y Uenditas del Purgatorio = que se han de decir el uno el día onze de julio en que murió dicho D n Pedro Ualera mi tío con aplicación a su alma = otra [...] mayo en que murió dicho Dn Salbador Valera también aplicado a su Alma, y otro el día diez y siete de mayo, en que murió dicho Dn Antonio Balera Roldán mi Padre aplicado a su alma = y el otro el día de mi fallezimiento = y dichos anibersarios se entiende misa y vigilia y responso todo cantado en mi sepultura, doble y zera”.
Como era habitual en estos casos, quedó constancia del patronazgo ejercido a través de la correspondiente lápida funeraria[70]: “Año de 1741. Esta Capilla y Panteón es del Sr. Dn. Juan Santos Valera Roldán Rector Colegial que fue del mayor de cuenca en la Universidad de Salamanca y de sus svs svcessores”.
Por último, acordó vincular el mantenimiento de esta capilla con el mayorazgo que poseía, y cuyo goce atribuyó a don Diego Alfonso Valera, a quien impuso la obligación de adornar la capilla con un retablo[71]:
y dicha Capilla dándola acabada dicho Conuento el poseedor de dicho mayorazgo la a de adornar y mantener de todo lo necesario y poner escudo a que se le a de poder apremiar, y dicho Conuento a de tener este cuidado y se a de obligar a cumplir lo que sea de su obligación según queda dispuesto porque assi es mi voluntad.
Sin embargo, dicha disposición testamentaria fue cumplida por el propio interesado, quien contrató con el artista lucentino Juan Mateo Cazorla su hechura, conforme una escritura de obligación otorgada el 22 de junio de 1746. Su precio fue de 3.000 reales de vellón, estando obligado don Juan Santos Valera a correr con los gastos de ponerlo en la iglesia conventual, sí bien el comienzo de su talla era inmediato a la firma del contrato. De su tenor literal se deduce que este trabajo estaba ya contratado, y que posteriormente se acordó añadir más ornamentos conforme al gusto barroco de la época[72]:
“Dn Juan Matheo Cazorla, vezino de la Ciudad de Luzena y otorgo, se obligó de hazer un rretablo de madera para la Capilla de Señor Santo Domingo que esta en la Iglesia Parrochia de esta Villa, y es propia de Don Juan Santos Valera Roldán, Clérigo Capellán, vezino della con quien lo tiene ajustado, y a de ser arreglado a un diseño que tiene hecho firmado de mano del otorgante de dicho Don Juan Santos y de mi el Escribano. Y con la condizion de que se aumente a dicho diseño quatro estípites a los lados de dicho Retablo de madera, que a de tener seis estípites a los lados, y teniendo el diseño quatro muchachos en los sitios que están señalados, se an de aumentar otros seis muchachos que se an de colocar donde estan y sea más cómodo en dicho Retablo: y también se a de aumentar una orla que se a de poner en todo el circulo del arco y se a de vestir toda ella de talla como lo demás de dicho Retablo. Y por prezio dicha obra tres mil reales de vellón”.
La muerte de don Juan Santos Valera Roldán fue un acontecimiento de indudable importancia social en la localidad[73]. Como era habitual en las clases privilegiadas, se celebraron unos aparatosos oficios funerarios que frente al poder igualatorio de la muerte, querían remarcar la distinción social del finado: entre otras mandas pías acordó misa y vigilia en su entierro; 3 misas de ánima; 3 de cuerpo presente y 3 novenarios rezados, el uno a Jesús de Nazareno, otro a Nuestra Señora de Consolación, y el otro a San Pedro Mártir; “un responso cantado el día de mi muerte en mis casas”; la celebración de 2000 misas rezadas en distintos conventos y parroquias; la participación en su entierro las comunidades de los conventos de Doña Mencía, San Francisco de Baena y San Agustín de Luque, estando presente la afamada capilla de musica de Baena.
Su cuerpo fue inhumado en la citada capilla, y de esta forma se vuelve a reflejar los privilegios de determinados grupos sociales en el duro trance de la muerte. La práctica común era depositarlos en el interior de los lugares sacralizados, frente a la prohibición o limitación de las autoridades eclesiásticas contra esta insalubre costumbre. Así, las Constituciones Sinodales del obispado de Córdoba, prohibían de forma expresa que se diese sepultura debajo de las gradas de cualquier altar, con excepción de quien tuviera este derecho por título legítimo[74], como era el caso que estamos analizando. Por tanto, era habitual que solo los miembros del clero y la nobleza disfrutaban de esta prerrogativa, o aquellos que sin pertenecer a los estamentos privilegiados tenían recursos económicos suficientes para adquirir una bóveda, estando obligados las clases humildes a hacerlo en los alrededores de las iglesias.
La razón de querer ser inhumados en un lugar sacralizado o lo más cerca posible de tales lugares, se basaba en la creencia de que sería más fácil acceder a la salvación de las almas, por las misas y oraciones emanadas desde el recinto sagrado y producidas por las reliquias allí guardadas. Por tanto, la desigualdad social que era inherente al Antiguo Régimen, también se reflejaba en el duro trance de la muerte.

Interior de la parroquia de Doña Mencía


[1]Este trabajo forma parte del que estamos realizando sobre manifestaciones de religiosidad popular en las localidades cordobesas de Baena y Doña Mencía, así como la cacereña de Trujillo, y que se puede consultar en la siguiente web: www.juanvalera.org
[2]SÁNCHEZ ROMERO, A.: Apuntes para un estudio sobre el origen de la población de Doña Mencía. La Edad de Bronce en Doña Mencía. Los primeros metalúrgicos en el Laderón y en el Castillo (I). En El Bermejino n º 312, febrero 2006.
[3]Y para afianzarla, obtuvo un privilegio otorgado el 15 de enero de 1420, confirmado el 15 de junio de ese año, por ql que se excuso a sus veinte vecinos de pagar alcabalas, pechos, derechos e imposiciones.
[4] SANZ SANCHO, I. La Iglesia y el obispado de Córdoba en la Baja Edad Media (1236-1426). Madrid 1989 pp. 212-219. MIURA ANDRADES, J.M.: Las fundaciones de la Orden de Predicadores en el reino de Córdoba. En Archivo Dominicano Tomo IX Salamanca 1988, p. 285.
[5]VALVERDE Y PERALES, F.: Historia de la villa de Baena. Córdoba 1982, pp. 75-77.
[6] MIURA ANDRADES, J.M.: Las fundaciones de la Orden de Predicadores en el reino de Córdoba. En Archivo Dominicano Tomo IX Salamanca 1988, p. 289.
[7] CANTERO MUÑOZ. A.: “Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía siglos XVI-XVIII pp. 19-30 Describo con detalle los tramites seguidos para la creación de la parroquia y el texto completo de la sentencia de su creación pp. 313 y 314.
[8]CANTERO MUÑOZ, A.: San Pedro Mártir de Verona Patrón de Doña Mencía Doña Mencía 2005 pp. 31-40. Aquí describo el sostenimiento económico del convento y su dotación humana.
[9]PRO RUIZ, J.: Las capellanías: Familia, Iglesia y Propiedad en el Antiguo Régimen. En Hispana Sacra n º 88, 1989, p. 587.
[10]Uno aún se conserva y está colocado al lado derecho de la portada de la nave de la Epístola. Otro estaba tallado en madera en el retablo de la Capilla Mayor, y se puede apreciar por el examen de una fotografía del mismo que se conserva.
[11] Archivo Histórico Nacional. Sección Nobleza, Luque Caja 515
[12]Archivo Histórico Nacional. Sección Nobleza, Luque Caja 515 . El citado letrero era del mismo tenor literal que el que mandó para su sepultura que estaba en su capilla de la iglesia de Santa María la Mayor de Baena: “E quiero e mando que mi cuerpo sea sepultado en la yglesia mayor desta villa de Baena, en la capilla mayor que yo mande fazer delante las gradas del altar mayor junto a la postrera grada en la boveda que esta fecha e que encima de la dicha mi sepultura no pongan bulto ny tumba saluo una losa que no tenga más altura del suelo de dos dedos, porque no ocupe la capilla ni a los que siruen en ella [...] e que en la dicha losa se ponga un letrero por do sepan los querpos questán allí, porque aquellos que nos quisieren bien en la uida y ayan memoria de rrogar a Dios por nuestras animas”.
[13] CANTERO MUÑOZ, A.: “Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía Siglos XVI-XVIII pp. 78-79: En principio su dotación económica era dinero, pero al abad de Rute don Juan de Córdoba, en calidad de albacea testamentario del tercer conde de Cabra, la permutó por el mesón existente en la calle Llana, y por una venta sita en el camino que iba a la vecina localidad de Baena, así como una tienda en esta última población. Todos estos bienes reportaban importantes recursos económicos al cenobio cuando los arrendaba a los vecinos, como señala el Protocolo de Hacienda del convento de Doña Mencía, conservado en el Archivo de la Catedral de Córdoba: “Año de mill y quinientos y treinta y quatro, a cinco días del mes de enero. El Señor Don Juan de Cordova, hijo del Conde de Cabra, Deán y Canónigo de la Santa Iglesia de Cordova, Abad y Señor de la Villa de Rute, Administrador del Condado de Cabra y Estado de Vaena, como Albacea del Conde su padre Don Diego Fernández de Cordova, hiço concierto con los frailes deste Convento, y les dio la Venta que aora posee que está en el camino que va de Vaena a Cabra, y el Mesón deste Pueblo, que está en la Calle Llana, y trescientos maravedís de renta en el Portazgo de Vaena, en la Tienda del Herrador que esta frontero del Convento de Guadalupe, en trueco de la limosna que pagan los herederos de la Señora Francisca de la Zerda y Zuñiga, Condesa de Cabra, por limosna de ciertas Memorias que la dicha Señora mando se digese perpetuamente en este Convento, que son las siguientes: Una fiesta de Purificación, en su día o en su Octava; la fiesta de la Encarnación, en su día o en su Octava; la fiesta de la Visitación, en su día o en su Octava; la fiesta de la Asumpción; la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora; la fiesta de la Concepción; la fiesta de Nuestra Señora de la O; la fiesta de los Reies; la fiesta de San Gabriel, en su día o Octava”.
[14]CANTERO MUÑOZ, A.: La celebración del Domingo de Resurrección en Baena durante la Edad Moderna. En Cabildo Semana Santa de Baena 2004, pp. 167-169.
[15]Archivo Histórico Nacional. Sección Nobleza, Baena C. 306.
[16] RIVAS CARMONA, J.: Arquitectura Barroca Cordobesa. Córdoba 1992, pp. 11-20. En esta magnífica obra, se describe perfectamente cómo las estructuras sociales durante la Edad Moderna favorecieron la construcción de nuevos edificios religiosos en tierras cordobesas durante el Siglo XVIII.
[17]CANTERO MUÑOZ, A.: Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía, Siglos XVI-XVIII, Córdoba 2003 , pp. 187-224. CANTERO MUÑOZ, A.: San Pedro Mártir de Verona Patrón de Doña Mencía Doña Mencía 2005, pp. 109-125.
[18]RIVAS CARMONA, J.: Arquitectura Barroca Cordobesa. Córdoba 1992, pp. 11-20. En esta magnífica obra, que nos ha servido de punto de referencia, se describe perfectamente como las estructuras sociales del Antiguo Régimen, favorecieron la construcción de nuevos edificios religiosos.
[19]CANTERO MUÑOZ, A.: La Semana Santa de Doña Mencía (Córdoba) durante el siglo XVII. En Actas IV Congreso Nacional Cofradías de Semana Santa, Salamanca 2002, pp. 211-223. CANTERO MUÑOZ, A.: Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía Siglos XVI-XVIII Córdoba 2003, pp. 155-186.
[20]CANTERO MUÑOZ, A.: Las fiestas del Corpus Christi en Doña Mencía (Córdoba) durante la segunda mitad del siglo XVIII. En Actas del Simposium religiosidad y ceremonias en torno a la Eucaristía Madrid 2003 pp. 410-428.
[21] CANTERO MUÑOZ, A.: San Pedro Mártir de Verona Patrón de Doña Mencía Doña Mencía. En este libro analizo con detalle documental la devoción y fiestas patronales en honor del santo dominico desde finales del siglo XVI hasta la actualidad.
[22]Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos Notariales de Doña Mencía. Mateo Gómez Moreno 1726, Legajo 8026, f.. 13 recto: “En el Oratorio que ay en las casas del dicho mi hijo, dos frontales, uno nuevo y otro de mediado = dos manteles para el Altar, uno de cera y otro de bretaña: quatro bujías, dos de plata y dos de azofar = dos ymágenes de talla, la una Señora Santa Ana, y la otra Nra. Sra. de la Concepción = el rretablo de Nra. Sra. del Rosario, que esta en el Altar, con su marco dorado = y un belo de tafetán rrosado = una casulla alba y demás cosas que se pone el Sacerdote para celebrar Misa = un calis y una pattena de plata = quatro lienzos de pintura grande y doze más pequeños = un atril y cruz = una arquita en que se encierran dichos ornamentos = el esterado de espartto de dicho Orattorio = una arca pequeña con su cerradura y llave y en ella quince servilletas = una Nra. Sra. de la Soledad con su bidriera”.
[23] MONTAÑEZ LAMA, J.: Historia de la Iglesia Dominicana de Doña Mencía. En Boletín Real Academia de Córdoba N º 75 1956, p. 238. Uno aun se conserva, estaba colocado al lado derecho de la portada de la nave de la Epístola. Otro tallado en madera en el retablo de la Capilla Mayor, y que se aprecia por el examen de una fotografía del mismo.
[24] RIVAS CARMONA, J.: Arquitectura barroca cordobesa Córdoba 1982, p. 15.
[25]CANTERO MUÑOZ, A.: San Pedro Mártir de Verona Patrón de Doña Mencía, Doña Mencía 2005 pp. 58-78 y pp.109-125, analizamos el patronato de la famila Roldán Galiano sobre la capilla del santo dominico.
[26]Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, Actas Capitulares, Caja 4. A título de simple ejemplo, en el Cabildo Municipal celebrado el 5 de junio de 1733, Juan de Alcalá Galiano Flores y Calderón era corregidor. Tres miembros de la familia Valera formaban parte del mismo, Juan Isidro Valera Roldán era alguacil mayor, y Pedro José y Alfonso Valera Roldán como regidores. Por su parte Juan José Roldán Galiano también ejercía de alguacil mayor. La familia Cubero estaba representada por Francisco Esteban Cubero y Vicente Ortiz Cubero, ambos en calidad de jurados, así como el regidor don Cristóbal Ortiz Cubero.
[27]Archivo General Orden Predicadores Andalucía. Fundación del Convento Parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Doña Mencía, Ms. Este documento es coetáneo a las obras de edificación, pues la última referencia temporal que contiene se refiere al año 1756.
[28] Con respecto a la Capilla Mayor es importante el trabajo publicado por CUBERO CUBERO, M.: La Parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Doña Mencía. Diario El Defensor de Córdoba, publicado los días 24 y 29 de septiembre, y 5 de octubre del año 1932: “ESTA CAPILLA MAIOR Y ENTERO ES DEL EX.... DUQUE DE SESA Y BAENA GI..MIRANTE DE NÁPOLES Y SEÑOR DE D ª MENCA PATRONO Y FUNDADOR DESTE CONVTO Y PARROCIA COMO DESCENDTE DEL MAGNIFICO E ILUSTRE D DIEGO FERNANDEZ DE CORDOBA MARCAL DE CASTILLA....”. El resto de la inscripción estaba ilegible.
[29]CLAVERO B. Mayorazgo. Propiedad Feudal en Castilla ( 1369-1836). Madrid 1974. El mayorazgo era una institución jurídica que tenía por objeto evitar la prodigalidad de la nobleza. La podemos definir como propiedad vinculada, que se caracterizaba porque un conjunto de bienes se convertían en unidades inalienables e indivisibles, que se trasmitían de generación en generación a los primogénitos. Y no se limitaban a bienes raíces rústicos o urbanos, pues podía incluir cualquier tipo de propiedad, como una capilla en una iglesia.
[30]BRAÑAS GARZA G. Arquitectura y Poder: Los Linajes y el trazado urbano de la Ciudad de Carmona. II Congreso de Historia de Andalucía. Córdoba 1995. Historia Moderna. Tomo I, p. 334
[31]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales de Cabra. Antonio Nogues de Salas 1769, Legado 1907, f. 134 recto..
[32]Fue fundado por su abuelo don Juan Alcalá Galiano en junio de 1680, aunque el protocolo notarial correspondiente a esa fecha no conserva el citado documento, aunque existe un testimonio en el expediente seguido por sus biznietos don Miguel Alcala Galiano Venegas de Saabedra, y su don Juan José en 1768, para que se les concediera el hábito de Santiago. Archivo Histórico Nacional Órdenes Militares, Santiago, expedientes 234 y 235 respectivamente.
[33]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Mateo Gómez Moreno. Legajo 8035, f. 166 vueltoo: “Que ha de poner en dicha Capilla en el lugar que parezca más cómodo, las armas de los Valera”.
[34] Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía, Mateo Gómez Moreno, Legajo 8035, ff. 175-179. Todas las citas que hagamos sobre esta capilla en nuestra comunicación, se refieren a la documentación indicada, salvo que hagamos alguna expresa. Contiene la solicitud y escritura de donación de la capilla de Jesús Nazareno a don Juan de Alcalá Galiano Flores y Calderón.
[35]CANTERO MUÑOZ, A.: Notas de religiosidad popular en Doña Mencía. En Crónica de Córdoba y sus Pueblos (VIII), pp. 39-58. Córdoba 2002.
[36]La planta de la nueva iglesia conventual era de cruz latina, con bóveda de media naranja con tres naves. El centro era presidido por la capilla Mayor, propiedad de los condes de Cabra y donde recibía culto Nuestra Señora de Consolación, que era la advocación titular de la parroquia. A su izquierda estaba la de la Epístola, presidida por el camarín de Nuestra Señora del Rosario, reflejo de la importancia que esta devoción dominica, seguidas de la de San Pedro Mártir de Verona, Ánimas Benditas del Purgatorio, San Vicente de Ferrer, y Ecce Homo. La del Evangelio estaba a la derecha, y se comunicaba con la sacristía con el camarín de Jesús Nazareno, y a continuación la de Santo Domingo de Guzman, Sagrario, Bautisterio y Santa Teresa de Jesús. La fábrica parroquial y la práctica totalidad de sus enseres fueron destruidos en un incendio provocado que tuvo lugar en la madrugada del 14 de septiembre de 1932.
[37] SÁNCHEZ ROMERO, C.: Doña Mencía el pueblo de don Juan Valera Doña Mencía 2005, pp. 143-147.
[38]Era hijo don Miguel Alcalá Galiano y Barnuebo, que fue de ella y Alcaide del castillo y de doña Basília de Flores Soto Calderón de la Barca, natural de Marchena. Y nieto paterno de don Juan de Alcalá Galiano, también alcaide del castillo, familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba y de María de Galvez Serrano y Barnuevo, natural de Bujalance, por la materna de don Francisco Flores de Soto natural de Granada y de doña Isabel Calderón de la Barca, vecinos de Lucena.
[39]Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos Notariales de Cabra. Antonio Nogues Salas 1769, Legajo 500, ff. 122 recto y vuelto: “En el nombre de Dios Nro. Señor todo Poderoso uno en esencia y trino en personas prinzipio sin prinzipio y fin de todas las cosas que vibe y reyna desde su Santísimo ser etterno para siempre jamas, y de la Gloriosísima Virgen María Nuestra Señora Madre de Dios, Reyna de los Angeles y de todo lo criado Amen: Nottorio y manifiestto sea a ttodos los que vieren estte mi Testamento, ulttima y final volunttad como yo don Juan de Alcalá Galiano Flores y Calderón Caballero del Orden de Santthiago, Marques de la Paniega, Superinttendentte Geral, Juez de Apelaciones y Governador de los esttados de estta Villa de Cabra de donde soy vezino, y de los de Vaena, Nattural que soy de la Villa de D ª Menzia, Alcaide de sus Casttillo y Forttaleza y Regidor de Preheminencia de su Ayunttamiento [...] esttando como estoy en estte Palacio y Casa Fuertte del Exmo Señor Marqués de Astorga, Duque de Sessa y Vaena mi Señor, enfermo del cupero sano de la volunta, en mi completto juizio memoria y entendimientto”.
[40]Archivo Histórico Nacional, OM. Santiago 233, 1730. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago a don Juan de Alcalá Galiano y Flores de Soto.
[41]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Cabra. Antonio Nogues Salas 1769, Legajo 500, ff. 122 recto y vuelto: “esttando como estoy en estte Palacio y Casa Fuertte del Exmo Señor Marqués de Astorga, Duque de Sessa y Vaena mi Señor, enfermo del cupero sano de la volunta, en mi completto juizio memoria y entendimientto”.
[42]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Mateo Gómez Moreno 1733, Legajo 8032, f. 20 recto y vuelto. Se trata del arrendamiento de un inmueble propiedad de la cofradía sito en la plaza del Pradillo, fechado el 11 de febrero de 1733, por el que Francisco Ubeda se comprometía a abonar 198 reales de vellón cada año.
[43]“Que dicho D. Juan de Alcalá Galiano Flores i Calderón deseando contribuir al maior culto i veneración de la Imagen de Nro. P. Jesús Nazareno i decencia de su Capilla, para que se gaste en ella ofrece por una vez mil i cien reales de vellón por limosna o por el titulo que se le quisiere dar i además se obliga assí sus herederos y sucessores perpetuamente a mantener el Altar de manteles, candeleros, frontal de jaspe i velos del Camarín de Nro. Pe. Jesús Nazareno i con el adorno correspondiente a su maior lucimiento = Asimismo se impone la obligación de una Memoria todos los años de una Missa Cantada, que ha de decir en la Festividad de la Exaltación de la Sta. Cruz dando la limosna de quinze reales de vellón, que es a como están dotadas dichas Missas, siendo de la obligación de dicho Convento el poner la Sta. Cruz i dos hachas sobre la Bóbeda o Pantheón i decir su Responso como es estilo en otras dotaciones, i para la maior seguridad i permanencia desta Memoria, la impondrá sobre cierta possesión, además de la general obligación de todos sus bienes, que este D. Juan de Alcalá Galiano, sus herederos i sucessores, han de tener derecho de propiedad en dicha Capilla y hazer dicho Pantheon o Bóbeda a sus expensas hasta dexarlo en la perfección de tener su losa, siendo de la obligación de dicho Convento continuar después su losería = Que en dicha Capilla a de poner su escaño, con tapa i llave como es estilo en semejantes dotaciones en el sitio que se tenga por más conveniente i en el demás sitio de la Capilla para assiento de su familia, mugeres i domésticos, como es practico = Que ha de poner en dicha Capilla en el lugar que parezca más cómmodo el escudo de sus armas = Que también ha de poner para maior decencia de la Capilla una verja de hierro para evitar el atropellamiento del passo, i con las demás condiciones que son regulares en semejantes casos”.
[44] Diccionario de la lengua española, en la que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios y refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. En la imprenta de Francisco del Hierro, Impresor de la Real Academia Española. Madrid 1726. La utilización de ambos términos, nos hace saber de la dificultad de las andas del Nazareno, para sortear la multitud de personas allí congregadas a la entrada de esta capilla en cada madrugada del Viernes Santo. Penitentes con sus pesadas cruces de madera, hermanos de luz, apóstoles, evangelistas, y el prior del convento con el resto de los religiosos dominicos. También estarían el mayordomo y demás cargos de la cofradía junto a las autoridades locales. El problema se acrecentaría por la multitud de personas que acompañarían la procesión.
[45]Los religiosos dominicos eran los siguientes: fray Baltasar de Alcalá, subprior; fray Juan Briones, padre lector; fray Sebastián de Baena; fray Juan Romero; fray Diego de las Doblas; fray Bartolomé Pedrajas; fray Gregorio Izquierdo; fray Francisco Cantero; fray. Juan de Vera, padre lector; fray Juan de Montes, padre lector; fray Manuel Galiano; fray Martín de Quesada; fray Francisco de Lucena; fray Alfonso Muñoz, padre lector; fray Pedro Martínez; fray Nicolás de Escamilla; fray Francisco Ortiz; fray Diego de Priego; y fray Tomás de Tienda.
[46]Pero hemos de tener muy presente, que la adquisición del derecho de propiedad con patronato de este oratorio se hizo a favor de este noble y sus descendientes, y no alcanzaba a la cofradía de Jesús Nazareno, aunque fuese en ese momento su mayordomo. Este título de propiedad con derecho de patronato sobre esta capilla, sería el argumento que alegó don José Freüller y Alcalá Galiano en 1879, en calidad de marqués de la Paniega, contra don Francisco Muñoz Reinoso, para que se le reconociera su calidad de hermano mayor nato de la cofradía de Jesús Nazareno. Lo anterior lo hemos estudiado con detalle en mi libro titulado Historia de la Semana Santa de Doña Mencía (1800-2005), Doña Mencía 2005.
[47]CUBERO CUBERO, M.: La Parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Doña Mencía (II). En El Defensor de Córdoba. Córdoba 29 de septiembre de 1932. Este menciano en su artículo refleja el tenor literal de la lápida que se puso en la capilla de Jesús Nazareno.
[48]Archivo Histórico Nacional. Ordenes Militares. Santiago. Expediente de don Juan José de Alcalá Galiano Benegas de Saavedra. Legajo 234.“Reconocimiento de Capilla = En dicha Villa, dicho día, mes y año, pasamos a reconocer la Capilla que en la Yglesia Parroquia de Nra. Señora de Consolación Orn de Predicadores de ella tiene suia propia Dn Juan Alcalá Galiano Flores y Calderón Cavallero de el Abito de Santiago y Marqués de la Paniega, padre de Dn Juan Joseph de Alcalá Galiano, Segundo Teniente de Reales Guardias Españolas, pretendiente a el Abito de Santiago, cuia Capilla se titula de Nro. Padre Jesús Nazareno, y esta al lado de el Evangelio, en la qual ai un retablo dorado, con dos escudos de armas, que las de el lado derecho son una vanda = un león = tres varras = un águila = un Castillo = una varca = candados de ules= calderas y panes = y una corona sobre las armas, y en el otro lado ai otras con una cruz grande de el Abito de Santiago, un Castillo = tres varras y morrión que estas últimas son pertenecientes a la madre de el Pretendiente D ª Juana Venegas de Saabedra, y también tiene en la misma Capilla panteón propio para sus entierros, y pedimos al presente Escribano nos de Testimonio de esta diligencia y firmamos”.
[49] Archivo Histórico Municipal Priego de Córdoba. Protocolos Notariales. Eusebio Vicente Rosales 1752, Libro 308, Tomo 1º, fol. 220-221: “el dicho Dn Juan de Dios que por quanto tiene hecho ajuste y conzierto con Dn Juan de Alcalá Galiano, Cauallero del Horden de Santiago y Superitendente Xral de los Ducados del Exmo. Sr. Duque de Sesa y Vaena, v º de la Uilla de D ª Mencía, de hazer un retablo para la Yglesia y Conuento del Sr. Santo Domingo de la expresada V ª que se a de colocar en el colateral dro de la Capilla Maior de dicha Yglesia según la traza que para dicho efecto se halla firmada del referido Dn Juan Galiano y con todos los adornos, altura y ancho que dicha traza demuestra todo ello en precio y quantia de quattrozientos ducados de uellon en que se incluien quatro esculturas la una de Sr. Sn Miguel, otra de Sr. San Raphael, otra de Sr. San Antonio y la última una medalla de Sr. Santiago de bajo relieue en el cuerpo alto y asimismo los chicotes desnudos que demuestra dicha traza, cuio Retablo a de dar concluido y sentado perfectamente para el día de Sr. San Juan que vendrá de setecienttos y cinquenta y tres, o antes todo el tiempo que el otorgante pudiere”.
[50] Archivo Parroquial Doña Mencía. Hijuelas. Don Antonio Alcalá Galiano Flores y Calderón, fue teniente coronel y gobernador de Popayán. Otorgó su testamento el 30 de octubre de 1761, y en la cláusula que transcribimos dispuso el dorado y adorno del citado retablo: “Mando que de sus caudales se finalize a toda perfección el Camarín de Nuestro Padre Gesús Nazareno que esta en la Capilla de nominado Señor Don Juan de Alcalá Galiano su hermano, en dicho Convento Parrochia, y que también se dore el Retablo de dicha Capilla”.
[51]Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Pedro Gómez Moreno, Legajo 8045 f. 145-146.
[52]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Pedro Gómez Moreno, Legajo 8046, f. 185-187.
[53]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Cabra. Antonio Nogues Salas 1769, Legajo 500, ff 124 y 125: “Y quando la volunttad de Dios Nro. Sr. fuere servido de me llebar de estta presentte vida, quiero que mi cuerpo sea sepulttado en el Pantteón y enterramiento de mi Capilla que es la de Nuesttro Padre Jesús Nazareno, sitta y serbidera en la Colatteral primera que estta denttro de la Maior de la Yglesia Parrochial de Nuesttra Sra. Sta. María de Consolazion, Orden de Predicadores de dicha Villa de D ª Menzia, para lo cual, mi cadáver sea vestido con el Milittar Habito de mi Orden, y que en la caja , entierro y funeral se haga con la ponpa y aparatto que sea de la volunttad de mis hijos y herederos maiores que e de nombrar, en los cuales resigno la mía, para que lo dispongan a su arbittrio, y como les pareziese a la maior desencia, pagándose el todo del ymporto de sus derechos y gastos de mis vienes y caudal teniendo presentte dichos mis herederos es mi volunttad asisttan a mi entierro, Vigilia y Ofizios de Yglesia hastta la sepultura, cinquentta Pobrres con hachas enzendidas y que a cada uno de ellos se les de limosna por una vez de dos reales de vellón, lo que se haia de cumplir por dichos mis herederos con lo demás dispuestto por mi en esta partte, con lo que por si difieren y fuere de su arbittrio según la faculttad que les dejo = Y si la voluntad Dibina fuese serbida de que acaezca mi fallezimiento en esta Villa de Cabra, para que se verifique la mía de que se halla de dar y de sepultura en el Pantteón de mi citada Capilla de Jesús Nazareno de dicha Parroquial Yglesia de la citada Villa de D ª Mencía, quiero que luego que lo tal suzeda se conduzca dicho mi cadaver a la expresada villa de D ª Mencía a las casas que allí tengo de mi hauitazion y morada, disponiéndose estta conduzión a dispozisión y volunttad de los dichos mis herederos, entendiéndose para si acaeciese esto que la asisttencia de dichos cinquenta Pobres a de ser de mis casas en dicha Villa hastta el Pantteón donde a de quedar dicho mi cadaber, cuios gasttos asimismo han de ser sattisfechos de mis vienes y caudal, y la facultad a que conzedo a dichos mis herederos es amplia a todos ellos y a cada uno de por si ynsolidum, de forma que qualesquiera de ellos que se halle en mi asisttencia a el tiempo de mi fallezimiento pueda disponer y ebaquar lo que dejo ordenado sin que los ottros puedan dezir sobre ello cosa alguna en ningún tiempo”.
[54] VALERA, J.: Obras Completas I Madrid 1966 (5ªedición), p. 209.
[55]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Pedro Gómez Moreno, Legajo 8035 ff. 163-168. Salvo que hagamos una cita expresa, todas las que hagamos referidas a esta capilla en este capítulo, se refieren a este documento, relativo a la donación a don Juan Santos Valera Roldán de la capilla de Santo Domingo de Guzmán.
[56]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán. Inventario de escrituras: “Rl executoria que se le puso numero ochenta y tres, la que esta en uitela forrada en terciopelo encarnado, grauada de plata, con real sello que le acompaña pendiente de una cadena de plata; cuya real executoria es declaracion de nobleza e idalguia de sangre de Dn Antonio Ualera Roldán, padre del defunto Dn Juan Stos Ualera concedida al susodicho, sus hijos y desendienttes como descendientes de uno de los ueinte y siete caualleros hijosdalgos de sangre de las montañas de leon, su tada en la ciudad de barcelona a ueinte y ocho de nouiembre del año de mil seteztos y uno”. Sobre la genealogía de los Valera y su relación con Doña Mencía es imprescindible el libro de Gregorio Sánchez Mohedano titulado Don Juan Valera y Doña Mencía, cuya 2ª edición fue publicada por el Ayuntamiento de Doña Mencía en el año 2001.
[57]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán: “ Declaro e sido Collegial en el mayor del Señor obispo de Quenca, Unibersidad de Salamanca, y en agradecimiento de auer sido yjo de aquella casa y vestido su veca, mando se el entregue zinquenta ducados dando auiso al Señor Rector para su perzivo”.
[58]Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán. Escrituras: “tres essrras de censos a fauor de la capellanía que pogzaba el defunto Dn juan Stos Ualera, fundada en la Uilla de Castro del Rio por Dª María de Corua y roldán, y a su continazión ay autos executivos por dicho censo”.
[59]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán: “Declaro soy poseedor del mayorazgo que fundaron mis tíos los Señores Dn Pedro, Dn Salbador Balera Roldán y Dn Antonio Balera Roldán mi padre”.
[60] Archivo Histórico Municipal Doña Mencía. Legajo 243 Obra Pía y Vínculo de Pedro Valera: “Sepan quantos esta escritura de fundación de Mayorazgo, vínculo, Patronato y Donación yrrevocable uieren, como nos los Ldos Dn Pedro Ualera Roldán, Presuitero, Comisario del Santo Oficio de la Inquisisión de la Ciudad de Cordoua, Dn Salbador Ualera Roldán, Presuitero y Vicario de las Iglesias de esta uila de Dª Mencía, y Dn Antonio Ualera Roldán, familiar de dicha Santa Inquisisión, todos tres hermanos, uecinos y naturales que somos della, hixos legítimos y de legítimo matrimonio de Dn Juan Valera Roldán y Dª Marina Rubio, nuestros padres y señores defuntos, uecinos y naturales que fueron de esta dicha uilla, decimos que por quanto nosotros tenemos mucha uoluntad afecto y cariño a nuestra sangre, parientes y linaje, y tenemos tratado y conferido entre nosotros tres el fundar una mayorazgo de nuestras haciendas por hallarnos como nos hallamos, con uastantes uienes así para alimentarnos, como para poder fundarlo en atención a que separándole a dicho mayorazgo, los uienes que adelante yran declarados nos quedan otros suficientes para nuestra decente congrua y sustentación; y considerando que los uienes que quedan uinculados son perpetuos en un linaje, para siempre jamás, y al contrario si quedan sueltos se uenden o enagenan disipan y distruien en brebes años, y mirando por la conserbación desencia y lustre de nuestra familia”. La escritura fundacional no se encuentra en los protocolos notariales correspondientes a esa fecha y escribano, por lo que es preciso consultar este documento.
[61]Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán: “Declaro que tengo a mi cargo la administrazion e la obra pía que fundó para clazes mi tío Dn Pedro Valera Roldán es mi voluntad se ajuste la quenta y q se pague lo que yo debiese = y para aumento de la obra ía mando una deuda que me deuen de nueve a diez mill reales los erederos de Dn Joseph de los Cobos, vezinos de la villa de Luque, y mis albazeas procuren su cobranza”.
[62] Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán: “Yt dos tomos, cuerpo de el dro civil; yt dos tomos Escuela del derecho civil; yt un libro curia filípica; yt tres tomos de Antonio Gómez con adicciones de Ayllon; yt un tomo, Alphonso de Olea; yt dos tomos Moral de Villa lobos; yt un tomo henado; yt un 6omo, política de Uilla Diego; yt un tomo de zesiones de Oleo; yt un tom de Oserbaciones; yt dos tomos de Machado; yt. un tomo [...] Angelino; yt un libro, Constituciones del Colegio Mayor de Quenca; yt un tomo Vetes de donaciones; yt un tomo Disputas del dro; yt otro tomo de Vetes, Práctica de Juan de Luco; yt otro tomo de vets sobre los títulos de posesión de uienes; yt un tomo de Vinio; yt. Dos tomos de Dn Quijote; yt la Carta Pastoral del Yltmo Señor Obispo de Corua Dn Miguel Zervían”.
[63]CANTERO MUÑOZ, A.: Las fiestas del Corpus Christi en Doña Mencía (Córdoba) durante la segunda mitad del siglo XVIII. En Actas del Simposium Religiosidad y Ceremonias en torno a la Eucaristía Tomo I Madrid 2003, pp. 410-428.
[64] Archivo Histórico Parroquia Doña Mencía. Cofradías. Estatutos y Libros de Cabildos de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario: “Y desde oi día dos de febrero de 1755, el M. R. P. Pdo. Francisco de Aguilar Prior y Rector de este Convento y Parroquia de Nra. Señora de Consolación de esta Villa de Doña Menzia; el Sr. Don Juan Jph Roldán Galiano Hermano Maior de esta Cofradía y el Rdo. P. Fr Francisco Cantero Capellán de dicha Cofradía, nombramos por Hermanos Seises, a los Señores Dn. Geronimo Ortiz Cubero Presvitero, Dn. Juan Santos Valera, don Pedro Jph Valera, Dn. Vicente Ortiz Cubero, Dn. Estevan de Parias y Dn. Pedro López Cubero, y por Auidantes a Dn. Jacinto Roldán y Valera y a Don Juan Jph. De Saabedra y Peñalosa: y por muñidor al Hermano Luis Ruiz y por Escrivano de la Cofradía y Hermandad de Entierros al dicho D. Juan de Saabedra”.
[65]CANTERO MUÑOZ, A.: Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía, Siglos XVI-XVIII Córdoba 2003 p. 250.
[66]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías e Hijuelas, Legajo 8143. El protocolo notarial que recogía esta última voluntad no se conserva en el citado archivo, y en la testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán hay un testimonio fechado el 25 de mayo de 1759 por el escribano Pedro Gómez Moreno.
[67]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías e Hijuelas, Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán.
[68] Archivo Catedral Córdoba. Relación de las Memorias Perpetuas de Misas Cantadas y Resadas que están fundadas y dotadas en este Convento Parroquia de Nra Sera de Consolación, según la razón que con la más exquisita diligencia se ha podido sacar de los Protocolos, escripturas y papeles que se hallan en su Archivo f. 83 r: “Se le donó por el Convento la Capilla de Nro. Pe Sto. Domingo con sepultura para el, sus descendientes y las personas que el Patrón quisiese, con obligación de mantener perpetuamente el Altar de Manteles, candeleros, atril, cruz, ara y velo, y poner un frontal y grada de jaspe; y a mas de esto entrego un mil y cien reales de vellón, e impuso una Memoria de Missa Cantada con Responso en el día de Todos los Santos, poniendo el Convento la Cruz Alta y dos Hachas sobre su sepulcro, y la dotó con quince reales sobre seis zelemines y medio de olivar, inmediatos a la Hermita de Sta. Catalina. Y el Convento se obligo a mantener a su costa la lampara, que esta en dicha Capilla y concedió a este Dn Juan Santos y los suyos escaño con tapa y llave en el sitio inmediato al Altar”.
[69] Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas, Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán.
[70]CUBERO CUBERO, M.: La Parroquia de Nuestra Señora de Consolación (II). En El Defensor de Córdoba. 29 septiembre 1932.
[71]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelass, Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán.
[72] Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Mateo Gómez Moreno 1746 Legajo 8037, f. 164 recto y vuelto.
[73]Archivo Histórico Provincial Córdoba. Protocolos Notariales Doña Mencía. Testamentarías y tutelas, Legajo 8143, testamentaría de don Juan Santos Valera Roldán: “ siendo a ora de las quatro de la tarde poco más o menos, el Señor Lizdo Dn Andrés Ubalde Roldán, Abogado de los Reales Consejos Corregidor de esta Uilla, asistido del presente Essno y ministros ordinarios passo a las casas donde auitada se [...] cadáber Dn Juan Santos Ualera Roldán, las que están en la calle de Arriba de esta nominada Villa, en las que auia grande confusión de quebranto entre parientes y domésticos de dicho Dn Juan se auia muerto repentinamente por lo que dicho Señor Corregidor sin dilación alguna e yo el Esno subimos y entramos en la sala prinzipal de dichas casas mortuorias, y en un alcoba de dicha se la vi yo el Esnno tendido y cadáber al rreferido Dn Juan Santos Valera de que doy fee”.
[74]Constituciones Synodales del Obispado de Córdoba hechas y ordenadas por Su Señoría Ilustrisima Don Francisco de Alarcón. Córdoba 1667. Título Octavo, Capítulo 1º.

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