Don Juan Valera y Doña Mencía - www.juanvalera.org

Religiosidad popular y Semana Santa en Doña Mencía: Advocaciones Marianas de Gloria en la Iglesia Dominicana de Doña Mencia (siglos XV al XVIII)

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Publicado en Actas del I Congreso Nacional de las advocaciones marianas de gloria. Córdoba 2003 Tomo I, pp. 285-298.

La presente comunicación forma parte de un estudio más amplio que hemos realizado sobre las manifestaciones de religiosidad popular en Doña Mencía (Córdoba) durante el Antiguo Régimen, que verá la luz próximamente y del que ya se han publicado algunos trabajos[1].

Nuestra exposición tendrá siempre en cuenta el singular estatuto jurídico de la parroquia de la villa que pertenecía al Ducado de Sessa, que tenía su origen en los privilegios pontificios concedidos en 1419 por Martín V al erigirse como tal. En 1487 una Bula de Inocencio VIII, otorgó a los dominicos su posesión formal que de hecho disfrutaban desde el segundo tercio del siglo XV, el ejercicio del cuidado de almas con carácter exclusivo, y lo que es más importante, el derecho a percibir diezmos. La privatización de este impuesto a favor del convento de Santo Domingo, que en principio correspondía a la autoridad diocesana, dará lugar a un grado extremo de autonomía jurisdiccional, al considerar los frailes que no estaban sujetos a la silla de Osio, siendo esta la causa de permanentes y continuos conflictos en distintas instancias jurídicas, que siempre se saldaron a favor de los dominicos[2]. Por ello monopolizaron sin intervención del clero secular, casi todas las manifestaciones de religiosidad popular, y sin tener en cuenta esta premisa, no se pueden entender plenamente su devenir histórico.

NUESTRA SEÑORA CONSOLACION

"La Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Consolación: es Imagen muy antigua, y ay tradición, de que antes que se fundasse esta Villa, fue aparecida en un hueco del Castillo, descubierta por una luz milagrosa, que a veces de dexaba ver en aquel sitio. A esta Santa Imagen, dio las primeras veneraciones el Mariscal de Castilla Don Diego Fernández de Cordova, este objeto de sus cariños y devoción era el escudo a cuyo amparo debió las gloriosas victorias, que consiguió de los moros. De que se siguió, que los nuevos pobladores de esta tierra, siguiendo este exemplo de devoción, pusiessen en esta Imagen toda la esperanza de su consuelo en qualesquiera conflictos; y esta memoria, confirmada con las experiencias se ha aumentado hasta los tiempos presentes. En años escasos de agua, se ha experimentado, que por el recurso al Patrocinio de esta Señora, han sido abundantemente socorridos, con la deseada llubia, creciendo las mieses hasta una abundante cosecha: Como sucedió el año de mil seiscientos y quince, en que no habiéndose cogido ningún grano de los lugares de la Comarca, en el término de esta Villa fue abundante la cosecha, que se tuvo por milagrosa".[3]

Se trata del típico documento apologético, que nos hace saber de la prodigiosa aparición de la imagen de Nuestra Señora de Consolación, así como la devoción de que era objeto por el conde de Cabra, señor de la villa. Su tenor literal está relacionado, con el proceso de conquista y repoblación de las tierras andaluzas frente a los musulmanes. Como señala Rodríguez Becerra, el marianismo dominaba los sentimientos religiosos del ejército cristiano, especialmente de sus cuadros de mando. Los territorios capturados fueron puestos bajo la protección de la Madre de Dios, erigiéndose parroquias, ermitas y santuarios bajo distintas advocaciones, dando lugar a leyendas donde se favorecía a sus protegidos frente a los nazaritas[4]. Esta narración quiere manifestar la vinculación de este icono mariano con Doña Mencía, en orden a la permanencia de sus habitantes en el lugar. Además, en tanto símbolo sagrado, perdería su valor como tal si se tuviera conocimiento de la identidad de su autor, o se hubiera tallado en madera o esculpido en piedra.

El texto anterior señala, que la Virgen apareció en el castillo antes de que se fundase Doña Mencía, aunque es sabido que esta fue inmediata a la construcción de la fortaleza[5]. Se nos quiere decir que antes de la conquista árabe, estas tierras ya eran cristianas donde recibía culto Nuestra Señora de Consolación, cuya efigie fue escondida para evitar su destrucción.

Asimismo relata una rogativa en orden a conseguir una buena cosecha de grano en años de sequía, con lo que pretende reflejar su carácter milagroso. La referencia a la plegaria que se le hizo en 1615, es la típica rogativa pública a la que también se refiere el obispo de Monópoli fray Juan López, que nos hace saber que presidía la Capilla Mayor[6]. Esta apelación se vuelve a reflejar el Cabildo Municipal de 16 de junio de 1662, que acordó abonar de los Propios de la villa los gastos de una celebración religiosa, que tuvo lugar en acción de gracias a Nuestra Señora de la Consolación la buena cosecha obtenida ese año[7]: "ziento y catorce reales que se gastaron en una Fiesta que hizo la Villa a Nuestra Señora de Consolazion, por los buenos temporales y a la Siempre Pura Conzpecion de Nuestra S ª" .

Pero la realidad histórica de los hechos comenzó en 1419, cuando don Diego Fernández de Córdoba edificó de su hacienda una iglesia con esta advocación. El Papa Martín V dio un Breve ese año para promocionar su culto religioso, otorgando indulgencias para quienes la visitasen[8].

Al examinar las memorias perpetuas de misas, existen elocuentes testimonios que acreditan la antigüedad y arraigo del fervor que suscitaba esta imagen desde principios del Siglo XVI. Era una práctica habitual la celebración de varias misas cantadas o rezadas en las principales festividades de la Virgen María, entre las que se incluye la Natividad de Nuestra Señora, que se conmemora el 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de Consolación. Así resulta del testamento de don Cristóbal de Córdoba, regidor de Baena, que fue otorgado el 1 de octubre de 1526. Dispuso que se oficiara por su alma y la de su mujer una misa en las Festividades de la Virgen María, donando al convento la huerta del Saladillo[9].

Destaca por su antigüedad e importancia económica la erigida el 5 de enero de 1534 por doña Francisca de la Cerda y Zúñiga, segunda esposa de don Diego Fernández de Córdoba. Su objeto era la celebración de varias misas cantadas, por el alma de la fundadora y de don Diego, que fue el primogénito de su marido y que murió con tan solo 17 años de edad, cuyo cuerpo fue inhumando en la Capilla Mayor. Y algunos de estos oficios religiosos tenían lugar en las nueve festividades principales de Nuestra Señora. En principio su dotación era dinero, pero al abad de Rute don Juan de Córdoba, en calidad de albacea testamentario del tercer conde de Cabra, la permutó por un mesón existente en la calle Llana, por una venta sita en el camino que iba a Baena, así como una tienda en esta última población, que reportaban importantes recursos al cenobio al arrendarlos a los vecinos[10].

El fervor religioso que despertaba esta advocación mariana, también se reflejó en los donativos que recibió durante el dramático verano de 1680, cuando Doña Mencía se vio afectada por una peste contagiosa que causaba estragos en su población, como refleja el testamento de María Muñoz Romero fechado el 30 de mayo de 1680[11].

Por ser la advocación titular de la parroquia, los dominicos le hicieron importantes ofrendas, convirtiendo su ajuar en uno de los mejores del convento. Siendo prior fray Juan de Quesada, mandó labrarle en la ciudad de Córdoba una media luna de plata, "que hubo de plata 21 pesos y medio, y todo con la hechura costó 430 reales"[12].

Su importancia devocional también se reflejó cuando se construyó una nueva fábrica parroquial entre 1737 y 1742. El nuevo edificio iba a tener dos portadas, una de las cuales ya existía, conservándose para la nave de la Epístola, y sirviendo de modelo para la del Evangelio, en cuyo nicho se colocó una efigie de la Virgen[13]:

"digeron que teniendo a su cargo dichos Alfonso Gutiérrez y sus compañeros, la Fábrica de la Iglesia del Combento del Señor Santo Domingo, Parrochia della, dos portadas de piedra zipia de que está hecha la una, donde se coloca la efigie de Señor San Pedro Mártir, se nezesita hazer la otra, que ha de coronar la imagen de Nuestra Señora de la Consolazion, titular de dicha Iglesia Parrochia, y tiene ajustado con dicho Juan de Llamas la exectue según que la esta fenezida con sus vasas y capiteles negros, dándole la piedra al píe de la obra y la a de dejar según regla retundida y perfectamente acavada a satisfazion de dichos Maestros".

Fue inaugurada la nueva iglesia conventual en la el 7 de octubre de 1742, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Rosario, siendo prior fray José Portillo, hijo del Real Convento de San Pablo de Sevilla[14]. Se celebró con un octavario de fiestas solemnes, que terminó con el sermón predicado por el padre maestro fray Francisco del Pozo, hijo del Real convento de Santa Catalina Mártir de Jaén, publicado en 1743[15].

Fray Francisco del Pozo articuló su sermón, sobre los tres títulos a los que estaba dedicado el templo. El primero a Nuestra Señora de Consolación en cuanto era la advocación titular, y vuelve a señalar que este icono mariano sirvió como escudo protector de los condes de Cabra en su lucha contra los nazaritas:

"Iglesia con torres es Palacio: esso significa en Hebreo la voz Templo Palacio, es lo mismo que Basílica voz ya usurpada por Parroquia. Por esso sus torres son pechos, como madre porque da leche de Doctrina Cristiana a sus hijos, y los sustenta con los Santos Sacramentos, que son los actos privativos y propios de Parroquia, según Cánones de la Iglesia. En la explicación, que da San Bernardo a este símbolo, encuentro las dos principales glorias de este Culto, y el otro el que consuela. El pecho con que sustenta a sus hijos la Iglesia, es el dulcísimo Sacramento de la Eucaristía. El pecho con que los consuela es la Santísima Virgen María: Madre de Consolación para los hombres, torre de refugio, valuarte de defensa, como lo experimentaron los Excelentísimos Señores de esta Villa, que en esta Sagrada Imagen, más que una fortaleza de esse Alcázar, aseguraron las armas para su defensa, y los triunfos que consiguieron de Mahoma".

También a Santo Domingo de Guzmán, por ser además de la parroquial de la villa, convento de la Orden de Predicadores:

"Aora pues: haver edificado un Templo con propiedades de Dominico; empressa es gloriosa pero no única: Que este Templo dominico sea Santuario de la mejor Arca, gloria es, pero no única porque tiene la Religión Dominicana muchas casas dedicadas al Nombre de maría. Más, que además de estas circunstancias, gozó también regalías de Parroquia, es gloria única de esta Iglesia, entre las demás de la Provincia".

El último contiene una importante carga política, al requerir a los vecinos para que colaboraran económicamente en sufragar los cuantiosos gastos derivados de su construcción, sobre la base de que era el propio Dios su inquilino. Hemos de tener presente que a través del púlpito se formaba a la opinión pública, que en la sociedad mediática del Antiguo Régimen era el medio de comunicación social por excelencia con más poder de convicción, y el único al que tenía acceso la población, siendo el formador de opiniones de una población inculta y que asistía en masa a distintos actos religiosos:

"El tercero y último discurso es, asegurar la compensación de los gastos; porque en este Templo, como en Parroquia, ostenta Christo la franqueza de sus Tesoros en la dispensación de sus Sacramentos. Que Zaqueo hizo su deudor a Christo, ya lo dixo el Chrysologo. Qual pudo ser el título de este favorable crédito, sino el piso, y la servidumbre de aquella casa, donde, como en una Parroquia, depositó el Señor los tesoros de su hacienda, y los Sacramentos de su gracia? Ved ahora los que este Templo erigisteis a expensas de vuestros caudales, quanta es la seguridad de vuestros intereses! Dios es vuestro Inquilino. Que más thesoro! Que más premio!".

Esta idea caló entre todos los mencianos, como refleja el testamento de don Juan López Cubero otorgado el 5 de octubre de 1741[16]: "a dicho Convento tiene dado sietezientos y veinte y cinco rreales en quenta de dichas Missas: y esto lo hazia atendiendo a dicho Convento y a la sumptuosa Fábrica de Iglesia que la buena conducta de sus Prelados y Comunidad se está haziendo en él".

El Arancel e Inventario de la parroquia fechado en 1811, nos hace saber que todos los años se hacía a Nuestra Señora de Consolación una procesión, y por ser la titular del templo su costo corría por cuenta de la fábrica parroquial, conteniendo una referencia a su rico ajuar[17]:

"Tres mantos de N. S. de Consolación, que es la titular de esta Yglesia, el uno ya viejo, que es el que la Señora tiene en el Camarín. Otro azul bueno de tela de plata y galón de lo mismo, y otro ya menos que mediado, también de color azul con galón de plata, todos de seda. Yt. Dos coronas de plata, una que tiene la Señora y otra el Niño. Yt. Media luna de lo mismo. Yt. Un rosario todo de plata, así las quentas, como el engarze".

Nuestra Señora de la Consolación

Nuestra Señora de Consolación

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Sin ningún género de duda, varias razones explican que fuera la advocación mariana que más fervor religioso suscitara en Doña Mencía durante el Antiguo Régimen. En principio hemos que tener presente que cada orden religiosa procuraba promover aquellas devociones con las que estaba más vinculada. Los dominicos fomentaron mucho la de Nuestra Señora del Rosario, pues hay que tener presente que ejercían funciones parroquiales, y monopolizaban casi todas las manifestaciones de religiosidad popular.

En el ámbito diocesano el prelado fray Martín de Córdoba y Mendoza (1578-1581), dominico e hijo del conde de Cabra, acordó que en todas las parroquias se establecieran cofradías con esta advocación, aunque en este momento no sepamos la fecha exacta de la creación de la de Doña Mecía[18].

En 1571 se atribuyó a su intervención milagrosa la victoria sobre los turcos en Lepanto, pues coincidió el día de su derrota con la procesión que alabando a la Virgen del Rosario le hizo la cofradía que con esta advocación existía en Roma. Así se refleja en los estatutos de la cofradía de Nuestra del Rosario, al hacer expresa referencia a la intercesión de la Virgen para conseguir este triunfo militar[19].

Además de lo indicado, en 1730 quedó bajo su protección una hermandad de entierros que ya existía, y que era la típica sociedad de socorros mutuos, cuyo fin era asegurar los pagos derivados del entierro y lutos, con cantidades fijas y determinadas. La mayor parte de sus miembros eran personas de condición humilde, que individualmente no podían hacer frente a estos gastos y por ello se asociaban[20].

Este tipo de asociaciones tuvo un auge espectacular durante el Antiguo Régimen, pues cumplían funciones de protección social en un momento histórico en que los modelos de gestión pública no se hacían cargo de las necesidades más básicas de asistencia social. Es evidente que los estamentos privilegiados, tenían recursos sobrados para pagar sus aparatosos entierros, pero también formaban parte de esta cofradía, y sin negar su devoción a la Virgen del Rosario, al ocupar sus órganos directivos instrumentalizaban su pertenencia por razones de prestigio social, pues no hemos de olvidar que colación de Doña Mencía, era algo más que un convento y una parroquia. Por todas estas razones, era algo más que una simple cofradía de gloria, que tenía por objeto venerar a la Virgen María como reina gloriosa, bajo la advocación dominicana del Rosario.

Sería interminable reseñar las muchas mandas pías, que de manera constante se otorgaron a su favor desde los años finiseculares del Siglo XVI, que nos hacen saber de la antigüedad del fervor religioso que suscitaba, de las que solo vamos a exponer algunas de las más señaladas e ilustrativas. Alonso García Roldán en su testamento de 23 de octubre de 1599, dispuso la celebración de una misa con sermón y procesión en honor de la Virgen, así como la donación de un rico vestido de raso[21]:

"Ytem mando a Doña Antonia mi hija quinze mil marabedis de zenso principal, que están impuestos y cargados diez mil marabedís sobre los vienes y hazienda de los herederos de Fernán Pérez Merino, vezino de Cabra, y sobre unas casas los cinco mil de Catalina de Navas de Juan Rodríguez Gallego, de que ay escritura de zenso para que de los réditos della se diga para siempre xamas una memoria y fiesta por mi ánima, de bíspera de misa, sermón y procesión a nuestra Señora del Rrosario en cada un año el día de su misma fiesta, y por ello se dé treynta un rreales, que montan dichos censos, los quales siempre an de estar vibos, y si alguno se redimiere se an de voler a imponer sobre otras posesiones, por manera que siempre an de estar y esten los dichos censos vibos para que la dicha memoria lo este, y la dicha fiesta y procesión se tegan cuidado de dezir [...]. Ytem mando se le dé a Nuestra Sra del Rrosario, un bestido de rraso pardo, basquina, rropa y jubón. La qual dicho vestido, tenga dicha Doña Antonia mi hija, y faltando ella se dé al Convento para que lo tengan en un arca para las fiestas de la dicha Ymagen".

El de la beata dominica Francisca de San Jerónimo, otorgado el 26 de julio de 1622, nos hace saber la presencia de pinturas de Nuestra Señora del Rosario en los domicilios particulares de los mencianos, lo cual era reflejo del culto que recibía[22]: "Yten mando a María de Ocaña [...] mi sobrina dos paramentos, uno que tiene pintado a Nuestra Señora del Rosario, y oro a mi padre Ssanto Domingo, y se le dén".

Igualmente podemos acreditar con un importante testimonio documental, como la propia cofradía va adquiriendo ornamentos para su ajuar, que llegaron a convertirlo en el más rico de todos los que había en la iglesia conventual. Así resulta del contrato suscrito el 23 de mayo de 1612 para la adquisición de un vestido para la Virgen, obligándose Hernando López Montoro como hermano mayor, con Cristóbal Burbano vecino de la localidad cordobesa de Luque por importe de 60 ducados, que nos hace suponer que era de mucho mérito y calidad[23]:

"que debemos e nos obligamos a dar y pagar a Cristoval Burbano, e vecino de la Villa de Luque que esta ausente, como fuera presente, o a quien su poder de causa ubiera, sesenta ducados de la moneda ussual, los quales le conozemos deuer e sson por rrazón y de la compreda de un vestido que se entiende ssaya y rropa y corpiño y mangas. La rropa e vasquiña de terziopelo negro, fondo azul y dorado, y las mangas y corpiño de terciopelo, y las mangas de tela blanca y la rropa y ssaya guarnezida de camafeos de hilo de oro, que del dicho Cristóval Burbano avemos recivido comprado para la ymaxen de Nuestra SS ª del Rosario".

Aunque tengamos constancia de su existencia en la primitiva fabrica parroquial, no sabemos como era ni donde estaba ubicado el altar donde recibía culto Nuestra Señora del Rosario[24]. A principios del Siglo XVIII se edificó una nueva contigua a la Mayor, como nos hace saber la escritura de fundacional de la memoria perpetua erigida por don Jerónimo Ortiz Cubero y su esposa doña Juana Rodríguez, fechada en 1704[25].

Sin embargo tardó en terminarse su fábrica, pues durante los siguientes años continuaron las obras, como refleja el primer codicilo de don Juan Valera Roldán otorgado el 22 de enero de 1713, donde consta un donativo de 400 reales de vellón para su terminación[26]:

"Asimismo, mando de limosna para aiuda de la obra del Camarín de Nra. Señora del Rosario de esta Villa, que corre a cargo del Reverendo Padre Fray Pedro de la Cruz, Religioso del Convento della, Capellán de Nuestra Señora, quatrozientos reales, y que estos se le den a su Paternidad inmediatamente que el otorgante fallezca".

Otra referencia a estas obras, consta en el testamento del licenciado don Pedro Valera Roldán, que al igual que el anterior era antepasado del escritor y diplomático Juan Valera, cuya familia era originaria de Doña Mencía. Tiene por fecha el 30 de junio de 1716, y en él consta un donativo de 200 reales de vellón y una pintura de Nuestra Señora de los Dolores, lo que supone que aun no estaban concluidas, sin que sepamos si se llegaron a terminar[27].

Cuando se levantó la nueva iglesia parroquial entre 1737 y 1742, se le hizo a la Virgen un suntuoso camarín, que ocupaba un lugar privilegiado al presidir la nave de la Epístola, siendo fiel reflejo de la importancia tanto devocional como social de su cofradía. Como nos hace saber la cláusula 19ª del contrato de fábrica, se aprovecharon materiales de la antigua capilla, y para su construcción se tendría muy en cuenta la opinión del hermano mayor de la cofradía, a la hora de determinar algunos detalles de su ornamentación[28].

Don Juan José Roldán Galiano ocupaba ese cargo, y como otros miembros de la nobleza local, ayudó a sufragar los gastos de ornamentación de la iglesia conventual. Así consta en su testamento otorgado en 1763, que nos hace saber que el camarín de la Virgen y el retablo se labró a sus expensas[29]. Tenemos constancia documental que acredita este particular, conforme a la escritura de obligación suscrita el 21 de octubre de 1738, con el artista lucentino Pedro de Mena Gutiérrez. Este se obligó a tallar un retablo de madera de pino en el plazo de dos años, conforme a la traza por él realizada. Su costo serían tres mil reales de vellón, obligándose la cofradía y el hermano mayor a poner la madera y materiales, así como una vivienda para el artista y sus ayudantes[30]:

"se obligan a que dicho Dn. Pedro de Mena hará un Rretablo de madera de pino para la Capilla que se ha de fabricar a María Santísima del Rosario, en la Yglesia del Señor Santo Domingo de esta dicha Villa, arreglado y fenezido, y sentado arreglado a una planta y dibujo hecho por dicho Dn Pedro de Mena que esta en poder del Señor Dn Juan Joseph Roldán Galiano, Theniente Corregidor de esta dicha Villa, Ermano Mayor de la Cofradía de María Santísima, con quien se ha ajustado esta obra, y por lo toca la manifactura en tres mil y nuebecientos reales de vellón, siendo de obligazión de dicha Cofradía y Ermano Mayor poner madera y demás materiales necesarios y casa para dicho Maestro y Oficiales, y hazer dicho Retablo de manera que solamente el dicho Dn. Pedro de Mena ha de zer obligado a traer sus gerramientas a su costa, y en esta forma a de dar dicha obra fenezida dentro de dos años que se quentan desde oi día de la fecha, y en este tiempo, dicho Señor Ermano Mayor le a de ir dando dinero para la manutención de dichos fabricantes, en quenta de estos tres mil i nuebecientos reales, tomando recivos de este Dn Pedro de Mena para la quenta que deue hazer, luego que este sentada y finalizada esta obra en la fachada de dicho Camarín y arreglada a dicho papel de dibujo".

La iglesia dominicana fue incendiada en la madrugada del 14 de septiembre de 1932, destruyéndose completamente todas las imágenes y ornamentos que había en su interior, si bien podemos aportar un testimonio de como era este camarín[31]:

"El altar de Nuestra Señora del Rosario se halla situado frente a la puerta de entrada correspondiente a esta nave, y el retablo es muy parecido al del Nuestro Padre Jesús Nazareno. Su escultura de Nuestra Señora se encuentra colocada en medio de un espacioso y bellísimo camarín de exquisito gusto arquitectónico, cuyas paredes y techumbre, rematada de un primoroso y pequeño cimborrio, representan fragmentos alegóricos de la Gloria. Coincidiendo con el plan de altar hay una hornacina con Santa Bárbara."

Eran muchas las mandas pías en las que se ofrendaban ornamentos a favor de la Virgen del Rosario, dando lugar a que su ajuar fuera el mejor de todos los que había en la iglesia conventual, y del que conservamos un valioso testimonio documental[32]:

"Ymbentario de la ropa y alajas de la Virgen [...]= once anillos, de esmeraldas los diez, y uno de diamantes = tres joyas de perlas = otra media = seis Rosarios, uno de plata sobredorada = dos de coral = otro de quentas azules emgastado en plata, con cruz de filigrana de oro = otro de nacar con Sto. Christo de plata = otro antiguo, que de ordinario tiene la Virgen = un agnus pequeño de figrana sobredorado = un lazo de tela de oro, con remates de hilo de plata, y un alcaparrón de filigrana = quatro coronas de plata sobredoradas, dos de la Virgen, y dos del Niño = una media luna de plata = un báculo, y dos cruces de plata para los estandartes = el cetro que tiene la Virgen de plata sobre dorado = el rostrillo y peto de plata sobredorado, con piedras de colores = un vestido de ceda y morado = otro de tela blanca, con ramos de oro = otro verde de tela = y otro de tela encarnado tanto para la Virgen, quanto para el Niño = un guardapie de ceda de cinta y encage campo blanco y flores, con galón de plata, para la Virgen = seis mantos, uno de tizu de oro donazion de Don Fernando Reynoso Corona y Doña Josefa Domínguez Roldán su muger, y lo custodian en su poder = otro con ramos de oro, que lo donaron a la Virgen Don Antonio María Roldán, y Doña María Vicenta Balera su muger, quienes lo custodian en su poder = otro azul con ramos de plata, que lo donó Doña Isavel de Solís = otro de tela campo blanco con ramos de distintos colores = otro morado = y otro de flores, color de rosa seca = dos vestidos de tela = uno blanco y otro azul = i del Niño del Camarín = una camilla de tela encarnada = un estandarte de tela = tres manteles = tres palios = un rosario azul con cruz de filigrana, y dos medallas de plata, que donó la Condesa de Luque = un aderezo de esmeraldas de oro, con pendientes, que lo donó Doña Martina de Bargas = dos pulseras de perlas de dieziocho hilos cada una, que donó Doña Josefa Gabriela Moreno = tres vestiduras blancas del Niño del Camarín y unas naguas de olán = tres pares de buelos de encage de la Virgen = una arquita con cerradura y llave = un manto de tela verde, cobija de lo mismo y sobre cobija de olán del Niño de Purificazión = camisa, naguas blancas, rebozo y capillo de dicho Niño de Purificazión, tres lazos de cinta azul de plata = un ceñidor de cinta de teletón encarnado = una gorrita de tela blanca de oro, con una esmeralda engastada de oro y un lazo de galón de plata".

El principal acto religioso era la procesión que se hacía anualmente el primer domingo de octubre, al celebrarse la fiesta de la Virgen con una solemne función religiosa. Además, cada domingo habría otra, en la que también participaban todos los hermanos numerales, que también asistirían a las que tenían lugar en todos los días de las principales festividades de Nuestra Señora, a la hora de la misa mayor. De igual forma los cofrades rezaban un rosario entero cada semana, y si incumplían con su obligación no obtendrían las indulgencias que se ganaban por esta razón[33].

El rezo semanal del Santo Rosario, iba a suponer que los cofrades fueran partícipes de los beneficios espirituales obtenidos por ayunos, oraciones o penitencias,realizados por todos los miembros de cofradías que con esta advocación existieran en el mundo. Otro deber era el orar un rosario entero cada vez que falleciera un hermano, debiendo de avisar el capellán a tales efectos a todos los cofrades.

La función económica era fundamental, pues sin recursos suficientes no se podía llevar a cabo sus fines asistenciales y religiosos. Esta cofradía gozaba de ciertas propiedades de bienes raíces rústicos o urbanos, siendo habitual que fueran arrendadas a particulares por unas rentas bajas pero muy seguras, normalmente a través de la figura jurídica de los censos[34]. Sus ingresos se completaban con las demandas que se realizaban, las limosnas recibidas, cuotas de entrada, ingresos por mortajas o por estar presentes en los entierros, como acredita el siguiente testimonio[35]:

"la Parroquia nunca ha intervenido en las Cofradías de Jesús, ni de la Sta. Cruz, solo tenemos noticia que antiguamente se pedía por dichas cofradías limosna de maravedises y cierto reconocimiento al tiempo de sentarse los hermanos = Más con respecto a la del Rosario, nos consta que se hacían póstulas en las especies de mosto, granos y aceyte, y aun hemos oído que los hermanos llamados numerales de dicha Confraternidad acostumbraban a pedir cada uno un día festivo del año, limosna de dinero, con cuyas póstulas se atendía al culto de dicha Imagen".

Nuestra Señora del Rosario

Nuestra Señora del Rosario

NUESTRA SEÑORA DE LOS SANTOS

Otra de las imágenes marianas que también gozó de cierta devoción durante el Siglo XVII fue Nuestra Señora de los Santos, a pesar de que hasta la fecha haya quedado en el olvido. Disponemos de apoyatura documental que acredita nuestra afirmación, como resulta de una manda pía de Juan López Castro fechada el 26 de agosto de 1605[36]: "Yten mando se digan una misa por mi anima al Sr. San Pedro Mártir, y una misa a Nuestra Señora de los Santos, y dos misas a la Santísima Trinidad y a el Sr. San Jazinto una misa".

Esta advocación también tuvo su propia cofradía encargada de darle culto. Así lo indica la última voluntad de Antonia de Vera otorgada el 11 de mayo de 1641 al legarle una limosna en dinero[37]: "Yten mando para la cofradía de Nra Sra de los Santos desta uilla medio ducado de limosna". En el testamento cerrado de Jerónima de León, de 3 de enero de 1675, que acuerda la donación de un velo de tafetán azul para su ajuar[38]: "Iten mando se le dé limosna a Nuestra Señora de los Santos que está en dicho Convento de dicha Villa un belo de tafetán açul y que en ello no aya dilación alguna".

El acto de culto más importante que celebraba su cofradía era una misa en la Pascua del Espíritu Santo, como nos hace saber don Juan Alcalá Galiano en el suyo fechado el 17 de junio de 1680, al legarle cincuenta reales de vellón[39]: "Mando doscientos reales de limosna a la Cofradía de la Charidad de esta dicha Villa, y cinquenta a la de Nra. Señora de los Santos, y que la Misa que se dijere el día de su Festividad, que es en la Pasqua de Espíritu Santo, después de mi fin y muerte se diga por mi ánima".

El testamento de don Sebastián Pérez de Castro de 25 de agosto de 1708, nos hace saber que Nuestra Señora de los Santos disponía su propio altar en la iglesia conventual donde recibía culto[40]: "Sea sepultado en el Combento e Iglesia parrochial de Nuestra Señora de Consolación desta uilla, que es del orden de predicadores, en una sepultura de las de la Santa Caridad, que está junto al altar de Nuestra Señora de los Santos".

Para finalizar diremos que disponemos de un importante testimonio documental, que acredita la importancia de los actos celebrados en la parroquia, en honor distintas advocaciones marianas de gloria. Se trata del Cabildo Municipal de 28 de julio de 1725, que señaló las festividades a las que debían asistir los capitulares vestidos de negro para dar mayor solemnidad, incluyéndose las de la Purificación, la Asunción, la Natividad, Nuestra Señora del Rosario, y por último la Concepción. Era obligada su presencia salvo por enfermedad o ausencia de la localidad, pues en caso contrario le sería impuesta una multa de 1.000 maravedís, que serían destinados a sufragar los gastos de las fiestas del Corpus Christi y su Octava[41]:

"los días precisos de asistencia y con vestidos de negro, acordaron que desde oy en adelante precisamente, no auiendo enfermedad o hallándose fuera de esta Uilla, dichos Señores y demás personas an de asistir a las funciones de Yglesia siguientes: día de año Nuevo, día de la Purificación de Nra. Señora; día en que se hiziere la publicación de la Sta. Bulla, el Miércoles de zeniza, Domingo de Ramos, Jueues y Biernes Sto, Domingo de Pasqua de Resureczión, día de Sr Sn Pedro Mártir, día de la Ascensión del Señor, día del Corpus, la octaua del Corpus, la Asunzión de Nra Señora, la Natiuidad de Nra Señora, día que se celebra la Fiesta de Nro Padre Jesús, Nra Señora del Rosario, la Concepzión de Nra Señora; y en estos días que se an referido, dichos Señores Conzejo acordaron que asista como dicho es de negro, y que la persona que faltare en qualquiera de ellos no auiendo motibos arriba referidos de ausencia o enfermedad, se le saque por los Señores Juezes mill mrs indefectiblemente por bia de castigo, que entren en el arca del Santísimo Sacramento".

Podemos acreditar de forma fehaciente la presencia de los regidores en estas celebraciones religiosas. Así no los hace saber el pago de 30 reales de vellón, efectuado en 1678 por el Ayuntamiento al carpintero Juan de Navas, por hacer un escaño de madera de pino con tres pies para su asiento en la iglesia conventual, ocupando por ello un lugar privilegiado en los actos que allí tenían lugar[42].

Inmaculada Concepción


[1] CANTERO MUÑOZ, A.:"La Semana Santa de Doña Mencía (Córdoba) durante el Siglo XVII". En Actas IV Congreso Nacional Cofradías de Semana Santa. Salamanca 2002, pp. 211-223. "Notas de religiosidad popular en Doña Mencía". En Crónica de Córdoba y sus Pueblos (VIII), Córdoba 2002, pp. 39-58.

[2] CANTERO, J: Compendio Histórico del Convento de Nuestra Señora de Consolación del Orden de Predicadores de la Villa de Doña Mencía en el Reyno de Córdoba: de sus particulares privilegios, y de sus principales pleitos que se han seguido en su defensa. Córdoba 1801. Desde la página 36 a la 78 se narra con detalle los pleitos entablados por el convento en defensa de sus privilegios. Además, en esta población de la Subética nunca existió otro cenobio más que el de los dominicos.

[3] (A)rchivo (G)eneral (O)rden (P)redicadores (A)ndalucía. Historia de la Orden de Predicadores en Andalucía, Libro 1º Capítulo 29. Fundación del Convento y Parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Doña Mencía. Se trata de un manuscrito que narra la creación e historia de los cenobios de la Orden de Predicadores en Andalucía, y contiene referencias sobre sus avatares históricos hasta 1756.

[4] RODRIGUEZ BECERA, S.: Fiesta y Religión. Sevilla 2000, p. 168.

[5] ABAD DE RUTE: Historia de las Casas de Córdoba. Córdoba 1954, p. 223.

[6] LOPEZ, J: Quinta Parte de la Historia General de Santo Domingo y de su Orden de Predicadores, Valladolid 1621, f. 197 v. "Nuestra Señora de Consolación, que esta en el retablo del Altar Mayor, y aunque sé dize que ha hecho muchos milagros, solo se sabe que el año de 1615, sacando la dicha imagen, estando los panes casi de todo perdidos, se siruio Dios de dar agua con mucha abundancia, y tuuo el pueblo una mediana cosecha; siendo cierto que en toda la campiña de Baena no se cogió un grano".

[7] GOMEZ PEREZ, A.: Apuntes históricos sobre las fiestas mencianas (2). Función de las fiestas. En El Bermejino nº 107, octubre 1988. Este documento se encuentra en el (A)rchivo (H)histórico (M)unicipal (D)oña (M)encía, Actas Capitulares, Caja 1.

[8] (A)rchivo (C)atedral (C)órdoba. Protocolo de Hacienda deste Convento de Doña Mencía. Bullas y breves y otros recaudos tocantes al dicho Convento y su antigüedad que se hallará en el discurso deste Libro y cada cosa dellas con el número que cada escritura señalare. F. 1 r. "a todas las personas que visitasen la dicha Iglesia el día de la Natiuidad de Nuestra Señora, que es a ocho de septiembre, y confesados y comulgados diesen limosna, les concedía dos años y otras tantas quarentenas de perdón".

[9] ACC. Protocolo de Hacienda deste Convento de Doña Mencía , f. 26 r.: "Año de mill y quinientos y veinte y seis, primero día del mes de octubre, Xpoval de Cordova, regidor de Vaena y vecino de la ciudad de Cordova, otorgó una escritura que dice assi, por quanto difunto que aia gloria al tiempo que falleció y ordenó su testamento y ultima voluntad, por el qual en otras mandas, mandó que el Convento de Nuestra Señora de Consolación de la villa de Doña Mencía, digese por su ánima y de su muger cada año las fiestas de Nuestra Señora, que corren por el discurso del año y la fiesta de San Francisco, y assi mesmo un aniversario y que diese al Convento mill maravedís de renta, impuestos en la huerta del Saladillo y yo porque no puedo asistir en Vaena la doy al Convento, pasó la escritura de donación ante Diego de Jaén, escribano de Vaena, y la posesión desta huerta se tomó el mismo día arriba dicho".

[10] ACC. Protocolo de Hacienda deste Convento de Doña Mencía.... f. 36 r y v.

[11] AHPC. (P)rotocolos (N)otariales (D)oña (M)encía. Pedro Ruiz Alguacil, oficio 2, año 1680, Legajo 8011, f. 100 v.: "Mando y es mi boluntad que de dichos mis bienes, se haga un belo de tafetán doblete naranjado a Nra Sra del Rosario, y otro del mesmo tafetán y color a Nra. Señora de Consolación, que mando de limosna a Su Majestad Santísima luego que yo fallezca por mis herederos, puniendo cuidado en que se hagan dichos belos, porque así es mi determinada boluntad".

[12] ACC. Protocolo de Hacienda deste Convento de Doña Mencía f. 300 r.

[13] AHPC. PNDM. Mateo Gómez Moreno, oficio 2, año 1738, Legajo 8033, ff. 86 y 87.

[14] MONTAÑEZ LAMA, J.: Historia de la Iglesia Dominicana de Doña Mencía. En Boletín Real Academia de Córdoba, n º 57, 1957, p. 235.

[15] Sermón que en el octavo día de las Solemnes Fiestas de Dedicación de la Iglesia parroquial del Convento de Nuestra Señora de Consolación, Orden de Predicadores de la Villa de Doña Mencía predicó el Reverendissimo Padre Maestro Fray Francisco del Pozo, del mismo Sagrado Orden, Prior, que ha sido dos veces de su Real convento de Santa Cathalina Mártir de la Ciudad de Jaén, y Examinador Synodal de aquel Obispado. Córdoba 1743. El texto íntegro de este sermón se puede consultar en mi trabajo titulado "San Pedro Mártir Patrón de Doña Mencía", Córdoba 2005 pp. 332-348.

[16] (A)rchivo (P)arroquial (D)oña (M)encía. Hijuelas.

[17] (A)rchivo (G)eneral (O)bispado (C)órdoba. (D)espacho (O)rdinario. (D)oña (M)encía. 1811 Este importante documento se realizó al convertirse en parroquia el suprimido convento de Santo Domingo, quedando sujeta de forma plena por primera vez a la autoridad diocesana.

[18] MORENO VALERO, M: Religiosidad popular en Córdoba en el Siglo XVIII. Cofradías del Santo Rosario. En Religiosidad Popular, Tomo III, Barcelona 1989, p. 485.

[19] APDM. Cofradías. Estatutos de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario: "Nuestro Santísimo Padre Gregorio XIII por su motu propio, que comienza, Monte Apóstolus, manda que en todas las Iglesias a donde estubiere fundada esta Cofradía, todos los años, en el primer Domingo del mes de octubre, se celebre una solemnísima Fiesta, con nombre del Rosario, en memoria y agradecimiento perpetuo de la milagrosa Victoria, que Dios Ntro. Señor dio ese día al Pueblo Christiano, contra la Armada del Gran Turco, por la intercessión y méritos de la Soberana Virgen y por las oraciones de sus Cofrades, que en aquel domingo y a aquella hora, andaban en todas partes, con sus acostumbradas Procesiones, pidiendo a Dios por la exaltación de Nra. Fe Catholica y por la Victoria de la Iglesia; y por tanto manda Su Santidad que esta Fiesta, celebren los Hermanos del Rosario, sacando en solemnísima Procesión, a la Soberana Imagen de Nra. Señora del Rosario; haciendo en este día, todos los regozigos y Fiestas en honor y servicio de la Soberana Virgen y de Su Santísimo Rosario".Estas reglas se publicarán íntegramente en un libro que verá la luz en el primer trimestre del año 2003 titulado "Religiosidad popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía (Siglos XV al XVIII)".

[20] APDM. Cofradías. Estatutos de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Libro en donde se hallan todas las familias y personas que son cofrades del Santísimo Rosario y junta mente hermanos de la Hermandad de Entierros que se estableció y fundó debajo de la proteción de la Cofradía de María Santísima del Rosario; sita en este Convento y Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Doña Mencía; en el día primero del mes de enero del año pasado de mil setecientos y treinta, siendo Prior y Rector de dichoConvento y Parrochia el M. R. P. Presentado Fr. Francisco Ángel, Capellán de dicha Cofradía el R. P. Fr. Raphael de Luque y Maior Domo Juan Jurado Mansilla. Compuesto aora nuevamente en este año de mil setecientos cinquenta y dos por el R. P. Fr. Francisco Cantero, Capellán de dicha Cofradía.

[21] AHPC. PNDM. Melchor Rojano, oficio 1, año 1599, Legajo 7905, f. 289

[22] AHPC. PNDM. Miguel de Aguilar,oficio 1, año 1622 Legajo 7914, s/f.

[23] AHPC. PNDM. Juan Márquez de Frías, oficio 1, año 1611, Legajo 7909, f. 36 r. Formaban parte de la junta de gobierno de esta cofradía Gaspar de los Reyes, Francisco Gómez Roldán, Juan Gutiérrez, Cebrián Ruiz Cubero y Sebastián Gómez Roldán.

[24] AHPC. PNDM. Miguel de Aguilar, oficio 1, año 1628. Se trata del testamento de Francisca Núñez de Tienda, otorgado el 29 de noviembre de 1628, nos informa sobre su existencia:"Yten mando se me diga la misa del ánima en la capilla de Nra S ª del Rosario".

[25] AHPC. PNDM. Francisco Muñoz de Alcalá, oficio 2, año 1704, Legajo 8109, f. 39 y ss: "Y por quanto ahora de presente, tiene determinada voluntad de hazer dotación de la Missa Cantada que todos los sábados del año se le dize en su Capilla a Nuestra Señora del Rosario, que está contigua y agregada a la Maior, que nuevamente se ha fabricado por Mui Reverendo Padre Prior y Comunidad".

[26] AHPC. PNDM. Mateo Gómez Moreno, oficio 2, año 1738, Legajo 8033, f. 35 r. El que no coincidan la fecha del testamento y del legajo, deriva de que el mismo contiene la testamentaria de don Juan Valera Roldán.

[27] AHMDM, Asuntos Civiles, Caja 185, f. 79. "Mando de limosna para la obra del Camarín de Nra. Señora del Rosario, que se está haciendo en el Conuento de Sr. Santo Domingo de esta Uilla, docientos rreales y un lienzo de pintura mui fina de Nuestra Señora de los Siete Dolores, y que a este lienzo se le heche un marco dorado que han de hacer a su costa mis erederos, el qual luego que yo fallezca se le ha de entregar y dichos docientos rreales a el R. P. Fr Pedro de la Cruz, Capellán de Nra. Señora o al que lo fuere a el tiempo de mi fallecimiento". Gregorio Sánchez Mohedano en su obra "Don Juan Valera y Doña Mencía", publicada en Córdoba en el año 1948 por primera vez, y reeditada en el 2001, pone de manifiesto con distintos testimonios documentales que a pesar de que don Juan Valera Alcalá Galiano nació en Cabra, su familia era natural de Doña Mencía, y que buena parte de sus novelas tienen como punto de referencia Doña Mencía o sus vecinos.

[28] A)rchivo (H)histórico (N)acional. Clero, Legajo 1890. El contrato para edificar la nueva iglesia conventual fue suscrito el 23 de agosto de 1737 siendo priorfray Francisco Priego, obligándose con Alfonso Gutiérrez de Lamas, Bernardo Montoro de Artas, Domingo Alfonso López, y Juan Antonio Ortega Ortega. La cláusula 19 ª disponía: "Es condizión que se an de formar dos camarines en sus coraterales [...] el de Nuestra Señora del Rosario, se le a de echar la talla correspondiente a la que oy tiene, formándole tres apilastrados con sus voquillas u ochavado, o como fuere del gusto del Ermano Mayor, siendo la talla de la moda moderna, sin dorado ni coloridos, sirviendo la mesma solería y vanco de jaspes que oy tiene, y lo que faltase lo a de cumplir el artífice, formándole su vanco de jaspe encarnado para sentar el trono que oy tiene la Imagen de Nra. Señora, dándole la altura correspondiente a la moda que diese dicho Ermano Mayor".

[29] APDM. Hijuelas: "se mando entterar en el Convento e Iglesia Parrochial título de Nra. Sra. de la Consolación, Orden de Predicadores de esta dicha Villa, en el Panteón que se halla en la Capilla de Nra. Sra. del Rosario, devaxo de su Camarín, que labró a sus expensas con lisensia de la Hermandad del Santísimo Rosario para su enterramiento, y el de sus subcesores, lo que constara por Escritura que sobre ello se otorgó".

[30] AHPC. PNDM. Mateo Gómez Moreno, oficio 2, año 1738, Legajo 8033, f. 362 y 363 r y v.

[31] CUBERO CUBERO, M.: La Parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Doña Mencía. (III). El Defensor de Córdoba. 5 octubre 1932.

[32] APDM. Cofradías. Libro de Cabildos de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, 1758.

[33] Las reglas distinguían en su artículo 8 entre hermanos numerales y extranumerales. Los primeros tenían más derechos, limitándose su número a ciento cincuenta, desempeñando todos los cargos de la cofradía y "procurará el Padre Capellán siempre que aia que administrar a algún Hermano para el número, que sea de los principales del Pueblo, para que con más decencia, puedan asistir a las Procesiones, y dedicarse con más solicitud a pedir y a servir a María Santísima".

[34] El Catastro de Ensenada nos aporta una información detallada de los censos de esta hermandad y de sus rendimientos económicos.

[35] AHMDM. Caja 247 Iglesia. Se trata de un documento fechado el 5 de abril de 1848, pero se refiere a los medios que utilizaban las cofradías para financiarse antes de la exclaustración, aportando datos sobre este particular fray Antonio García, que fue el último religioso del convento, que tras la desamortización siguió prestando sus servicios como cura de la parroquia.

[36] AHPC. PNDM Melchor Rojano, oficio 1, año 1605, Legajo 7906, f. 146 v.

[37] AHPC. PNDM Miguel de Aguilar, oficio 1, año 1641, Legajo 7925, f. 39 r: "Yten mando para la cofradía de Nra Sra de los Santos desta uilla medio ducado de limosna".

[38] AHPC. PNDM Mateo Gómez , oficio 1, año 1683, Legajo 7950, f. 170 r.

[39] AHN. Ordenes Militares. Santiago. Legajo 234. Expediente de don Juan José Alcalá Galiano Benegas de Saabedra.

[40] AHPC. PNDM Juan Galiano Moreno, oficio 2, año 1708, Legajo 8020, f. 173 r.

[41] AHMDM. Actas Capitulares, Caja4.

[42] AHMDM. Propios, Caja 74, año 1678. "Por la presente, mandamos nos el Cauildo Justicia y Regimiento desta uilla de D ª Mencía, a Gabriel Rodríguez Moiano, rrecetor de los propios del, que luego que conste nro libramiento sea requerido por parte de Joan de Navass, vecino dellla y maestro de carpintero en ella, lo de y pague treinta rreales, los mesmos que al susodicho se le deuen por rracon del trauajo que a tenido en auer hecho un escaño de pino con tress piess para el asiento de dicho Cauildo en la Iglesia Mayor desta dicha uilla, que es la cantidad a la que se a juntado con dicho Juan de Nauass, que conste nro libramiento y rrecibo de el susodicho, serán uien dados y pagados, y se le reciuiran en quenta en las que dieren de nro Cauildo

 
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